La toma que desafía a la Justicia: sin desalojo, denuncian que la Policía bloquea la entrada de comida y leña
La Policía no deja pasar ni comida ni leña en la toma de Neuquén y el desalojo sigue sin concretarse. ¿Hasta cuándo va a durar esta situación?
La ocupación en el predio privado de Neuquén sigue firme y la tensión no para de crecer. Un vecino de la toma denunció que la Policía impide el ingreso de alimentos y leña, mientras la orden de desalojo ya venció y nadie sabe qué pasará.
El conflicto se concentra en el terreno ubicado sobre calle Pedro Genco y Fogwill, en el noroeste de la ciudad de Neuquén. Según contó uno de los ocupantes, la fuerza de seguridad no permite el ingreso de provisiones básicas, lo que agrava la situación de las familias que viven allí desde hace semanas.
La ocupación, bautizada como "Toma La Rosa", comenzó el 18 de agosto, un día antes de la convocatoria que se había difundido por redes sociales. Desde entonces, el ambiente en el sector, cerca de la Avenida del Trabajador y el barrio Los Hornitos, se volvió cada vez más denso.
¿Qué pasó con la orden de desalojo?
La Justicia ya dio el visto bueno para desalojar el predio. El fiscal Juan Manuel Narváez pidió a la Comisaría 12 que ejecute la medida en un plazo máximo de 48 horas, con la autorización del juez de garantías Juan Manuel Kees. Pero ese plazo venció y la ocupación continúa.
El terreno, que iba a albergar un desarrollo habitacional con 240 unidades multifamiliares y 10 dúplex, estaba a punto de ser cercado cuando irrumpieron los ocupantes. Ese detalle no hizo más que amplificar la repercusión del caso.
Un informe policial sumó más polémica: según ese relevamiento, la mayoría de los ocupantes serían de nacionalidad boliviana, con menos de cinco años de residencia en la provincia y sin inscripción en el RUPROVI, el registro provincial de demanda habitacional.
El reclamo de los ocupantes
Pablo, uno de los ocupantes, habló en Radio 7 y fue contundente: "No nos dejan ingresar leña ni abastecerse con comida para los nenes". Además, denunció que durante la noche "cortan todo el ingreso", así que solo pueden entrar provisiones de día.
El hombre también mencionó "amenazas continuas" por parte de la policía y un episodio en el que, después de prometerles un camión con leña, les quitaron las carretillas que iban a usar para trasladarla. Incluso dijo haber sentido intimidaciones relacionadas con armas, aunque esa versión no pudo confirmarse de manera independiente.
En el predio hay alrededor de cien personas, entre ellas niños y mujeres embarazadas. Pablo aseguró que tienen miedo de un nuevo operativo que podría llegar en cualquier momento.
Lejos de querer una cesión gratuita, los ocupantes reclaman una solución habitacional. "No podemos seguir pagando alquileres, necesitamos tener nuestra tierra propia. No queremos nada gratis", sostuvo Pablo, y pidió la intervención de organismos como el IPVU para destrabar la situación.