La tucura ya tiene fecha de nacimiento y el INTA pide no dormirse
Un ingeniero del INTA en El Maitén sabe que la tucura está por nacer y que hay una ventana que no se puede dejar pasar. Lo que encontró en los campos el año pasado explica por qué el monitoreo no es opcional.
El INTA en El Maitén lanzó una advertencia que los productores del noroeste de Chubut conocen bien: la tucura está por nacer y hay una ventana clave para frenarla antes de que se convierta en plaga. El ingeniero agrónomo Sergio Binda, referente de la zona de Cushamen, explicó que el monitoreo temprano y el control de las ninfas son las herramientas más efectivas para reducir los daños que el insecto provoca en los campos de la región.
La recomendación central es detectar los primeros nacimientos, cuando los insectos todavía son pequeños y resulta mucho más sencillo controlarlos. Binda destacó que ese trabajo se hace junto a productores y pobladores rurales, que recorren los campos a diario y saben dónde se hicieron las posturas de huevos en el ciclo anterior. Marcar esos sectores permite seguir de cerca la aparición de nuevos ejemplares.
¿Cuántas tucuras por metro cuadrado justifican intervenir?
El ingeniero precisó que a partir de los 10 ejemplares por metro cuadrado se empieza a evaluar el control. Pero la cifra no es el único factor: también influyen el estado de desarrollo del insecto y las condiciones del ambiente.
Los números del año pasado dan una idea de la magnitud del problema. Durante los monitoreos se detectaron sectores con 20, 30, 70 y más de 100 tucuras por metro cuadrado. Binda había advertido que en los picos poblacionales se contabilizaron entre 20 y más de 100 ejemplares por metro cuadrado.
El desafío de llegar a tiempo a los focos
El control temprano no es sencillo. Binda reconoció que las grandes distancias y la ubicación de algunos focos, en sectores elevados o de difícil acceso, complican la tarea. En esos casos, el seguimiento en terreno y la intervención oportuna resultan determinantes.
El calendario también juega su parte. Los primeros nacimientos suelen registrarse entre fines de julio y principios de agosto. La presencia de ejemplares puede extenderse hasta febrero e incluso parte de marzo.
Hay un dato que agrega complejidad: pueden convivir tucuras adultas con nuevos nacimientos. Por eso, el monitoreo debe sostenerse durante buena parte de la temporada, sin bajar la guardia.
