La UCA alerta: la pobreza golpea a 7 de cada 10 hogares con adultos mayores
El informe también revela que el 35% de los hogares con adultos mayores dejó de atenderse o comprar medicamentos por falta de plata. Cómo impacta la crisis en la salud y el ánimo de los jubilados.
El informe de la UCA y la SAGG revela que la insuficiencia de ingresos alcanzó al 46% de los hogares con personas mayores, el peor registro de la serie histórica. El estudio, presentado en Mar del Plata, expone un deterioro crítico en salud y bienestar psicológico.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), junto a la Sociedad Argentina de Geriatría y Gerontología (SAGG), presentó el informe “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad (2017-2025)” durante el XXII Congreso Argentino de Gerontología, realizado el 28 de agosto en Mar del Plata.
El trabajo, elaborado por Solange Rodríguez Espínola, Enrique Amadasi y José Eduardo Moreno, evidencia que la crisis socioeconómica profundizó la vulnerabilidad de los mayores de 60 años en áreas urbanas. En el bienio 2024-2025, la insuficiencia de ingresos afectó al 46% de los hogares con adultos mayores, cinco puntos más que en 2022-2023. En los estratos más pobres, la cifra trepa al 71,1%: más de siete de cada diez hogares no cubren sus gastos básicos.
La inseguridad alimentaria también creció: pasó del 12,3% en 2017-2019 al 18,4% en 2024-2025. Las brechas son extremas: mientras en el nivel medio alto afecta al 1,1%, en el muy bajo llega al 39,1%, un riesgo 35 veces superior. Además, el 21,3% de los hogares dejó de pagar algún servicio público por falta de dinero, proporción que asciende al 39,4% en el estrato más postergado.
La asistencia estatal, en tanto, se retrajo: solo el 42,4% de los hogares del estrato muy bajo recibe transferencias o ayuda alimentaria, pese a que el 71,1% padece insuficiencia de ingresos. La cobertura de programas sociales en hogares con personas mayores cayó del 30,6% durante la pandemia al 26,8% en el último bienio.
Déficits habitacionales y barreras en salud
El hábitat sigue siendo una deuda estructural. El 11,8% de las personas mayores vive en viviendas inadecuadas (27,5% en sectores pobres) y el 25,2% no tiene acceso a servicios esenciales como agua, gas o saneamiento. En el nivel muy bajo, casi la mitad (49,3%) sufre privaciones de servicios básicos.
En salud, el 35,2% de los hogares debió postergar o resignar atención médica o medicamentos por razones económicas, el pico de la serie y casi diez puntos más que en 2022-2023. En el estrato muy bajo, la cifra alcanza el 55%.
El uso del PAMI en 2025 muestra luces y sombras: el 74% de los afiliados lo usó para consultas médicas y el 70% para medicamentos. Pero mientras el 61,7% valora positivamente la atención médica, solo el 49,7% aprueba la cobertura de medicamentos, con las peores calificaciones en los sectores más vulnerables.
Malestar psicológico en alza
El impacto emocional también se agravó. El malestar psicológico saltó del 19,5% en 2017-2019 al 34% en 2024-2025, y en el estrato muy bajo afecta al 51,8%. El bienestar subjetivo se erosiona: el 26,8% no tiene proyectos personales, el 17,5% se siente infeliz, el 16% padece soledad y el 51,9% percibe falta de contención social.
El informe concluye que el nivel socioeconómico y educativo pesan más que la edad cronológica en la calidad de vida de los adultos mayores. El agravamiento simultáneo en ingresos, salud y bienestar psicológico exige políticas públicas integrales que aborden las desigualdades acumuladas a lo largo de la vida.