La UNaM ya virtualiza materias del ciclo superior: la razón económica detrás de la decisión
La UNaM ya virtualiza materias del ciclo superior para que los estudiantes no abandonen por la crisis económica. La vicerrectora Gisela Spasiuk confirmó los abandonos y explicó cómo funcionan los dispositivos de transición.
La crisis económica no solo cambió cuántas materias cursan los estudiantes de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). También obligó a modificar la organización académica de varias carreras. Facultades de la casa de estudios ya virtualizaron asignaturas del ciclo superior para evitar que alumnos que no pueden sostenerse económicamente lejos de sus casas abandonen cuando están a punto de recibirse.
El dato confirma una tendencia que la Universidad venía monitoreando desde hace meses. En septiembre, la vicerrectora Gisela Spasiuk había contado que cada vez más estudiantes reducían la cantidad de materias para poder trabajar y que la virtualidad aparecía como una herramienta para sostener las trayectorias. Ahora dio un paso más: confirmó que la crisis ya provocó abandonos y que algunas unidades académicas pusieron en marcha esa alternativa.
“Sí, hay estudiantes que abandonaron por la realidad económica”, afirmó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones. Explicó que la UNaM aprovecha las posibilidades abiertas por las normativas posteriores a la pandemia para generar “dispositivos de transición” que permitan continuar parte del cursado a distancia. “Hay facultades que directamente ya han podido virtualizar materias del ciclo superior para evitar que el estudiante deje la carrera justo cuando está por terminar de cursar”, señaló.
Los números que explican la decisión
El problema atraviesa cada vez más dimensiones de la vida universitaria. El costo de los alquileres, la necesidad de trabajar más horas, las dificultades para conseguir un lugar en un albergue y la pérdida de poder adquisitivo de las familias redujeron las chances de sostener una carrera presencial lejos de la localidad de origen. Este diario ya había registrado este año que muchos estudiantes empezaron a cursar menos asignaturas para liberar tiempo para trabajar y que disminuyó la llegada de jóvenes del interior a Posadas.
Spasiuk explicó que ese escenario “ha aumentado la demanda de albergues y, por más buena intención y ganas que tengamos, no estamos pudiendo ampliar esa base para dar respuesta a esa demanda creciente”. Para quienes deben trasladarse a alguna de las regionales de la UNaM, el alquiler o la posibilidad de acceder a una residencia pasó a ocupar una proporción cada vez mayor del presupuesto familiar.
La alternativa virtual tampoco elimina todas las dificultades. Un estudiante necesita conectividad y algún dispositivo que le permita seguir una materia a distancia. En ese punto, la vicerrectora destacó el trabajo articulado con los municipios a través de la CODEIM, tanto para acercar propuestas académicas al interior como para garantizar espacios con conexión y computadoras a quienes no cuentan con esos recursos en sus hogares.
El deterioro también alcanza a los mecanismos de contención dentro de las propias facultades. Según Spasiuk, hay comedores que todavía ofrecen almuerzo y cena, otros que solo mantienen el almuerzo y algunos donde el servicio debió suspenderse transitoriamente. “La contención social de nuestros estudiantes es una de las dimensiones que más afectadas tenemos frente a la baja del financiamiento”, resumió.
El rector Sergio Katogui había advertido esta semana que el deterioro presupuestario ya repercute sobre comedores, albergues y becas, en la antesala de la quinta Marcha Federal Universitaria prevista para este jueves. Para Spasiuk, esas restricciones se combinan con otro problema que comienza a tensionar la capacidad de las universidades para conservar profesionales formados durante años: la pérdida salarial de docentes y no docentes.
Salarios y fuga de profesionales
La vicerrectora sostuvo que la Universidad está funcionando “presupuestariamente con el 50% menos de lo que se necesita” y remarcó que los salarios universitarios quedaron fuertemente afectados frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. A partir de allí introdujo una comparación con el sistema educativo provincial que, según afirmó, ya influye sobre las decisiones laborales de algunos profesionales.
“En este momento en la provincia de Misiones, un docente del nivel terciario está mejor pago, en términos del valor de la hora docente, que un docente universitario”, aseguró.
Spasiuk aclaró que la UNaM no registra por ahora una salida masiva de docentes, aunque la situación varía según cada disciplina. En otras universidades nacionales, advirtió, el éxodo fue mucho más fuerte y comenzó a comprometer la posibilidad de sostener comisiones, materias y distintas bandas horarias.
La preocupación, explicó, no pasa solamente por cubrir una vacante. La formación de un docente universitario supone años de capacitación, títulos de posgrado, concursos públicos y evaluaciones periódicas. Cuando un profesional deja la institución para desarrollar su actividad en otro sector o en otro país, la Universidad pierde también toda esa inversión acumulada.
Aun en ese escenario, aseguró que muchos docentes continúan priorizando su permanencia en la universidad pública. Las dedicaciones exclusivas, sin embargo, pueden limitar el ejercicio profesional en otros ámbitos, lo que vuelve particularmente sensible el deterioro de los ingresos.
Para la vicerrectora, el conflicto presupuestario no puede separarse de una discusión más amplia sobre el papel que cumple la educación superior. Recordó la Reforma Universitaria de 1918, la gratuidad y el crecimiento posterior del sistema para defender a la universidad como “un bien público y social” construido durante generaciones.
Spasiuk vinculó esa historia con la posibilidad de movilidad social de quienes provienen de familias trabajadoras, pero también con la capacidad del país para “formar profesionales y generar ciencia y conocimiento. Eso es promover soberanía, soberanía económica también”.
Desde esa perspectiva, consideró que la situación actual trasciende a estudiantes, docentes o autoridades universitarias y justificó la convocatoria a la sociedad para acompañar la movilización. También reivindicó la capacidad del sistema para organizarse frente a las sucesivas restricciones: “Resistimos y nos organizamos para accionar y seguir de pie”.
Justicia, multa y expectativa
La quinta Marcha Federal Universitaria llegará además en medio de una creciente judicialización del conflicto. El 6 de octubre, la Justicia ordenó al Gobierno nacional aplicar la Ley de Financiamiento Universitario y avanzar con la actualización de salarios, becas y otras partidas. Este miércoles, ante el incumplimiento de la cautelar, el juez Martín Cormick impuso una multa diaria de $100.000 al jefe de Gabinete.
Spasiuk admitió que actualmente deposita más expectativas en esa vía judicial que en una respuesta política del Ejecutivo. “Estamos muy expectantes y quizás esperanzados en la acción de la Justicia”, señaló. Desde una posición personal, fue todavía más crítica con el Gobierno nacional y sostuvo que no espera un cambio de orientación porque, a su entender, existe una decisión de intentar “exterminar el sistema científico-tecnológico y el sistema universitario”.
Recordó además conversaciones previas entre autoridades nacionales y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), en las que, según relató, funcionarios habían manifestado que respetarían la ley si la Justicia ratificaba su vigencia. Para Spasiuk, el incumplimiento posterior amplía la discusión más allá de las universidades: “No es sólo el sistema universitario, son los principios de la democracia”.
Su argumento fue que las autoridades, como cualquier ciudadano, están obligadas a cumplir las normas independientemente de que compartan o no su contenido. En ese marco vinculó el reclamo universitario con otras discusiones abiertas, entre ellas discapacidad y la Ley de Tierras.
Tres marchas en Misiones
La convocatoria de este jueves tendrá movilizaciones simultáneas en distintos puntos de la provincia. En Posadas, la concentración comenzará a las 15 en el Mástil, en la intersección de las avenidas Uruguay y Mitre. Desde allí, la columna avanzará por Ayacucho hasta la plaza 9 de Julio, frente a la Casa de Gobierno, donde se realizará el acto central. La jornada terminará con un festival cultural, con participación de artistas y representantes de la danza. Spasiuk explicó que la decisión busca que la protesta incluya también un espacio de encuentro de la comunidad universitaria y de quienes acompañen el reclamo.
En Oberá, también a las 15, la marcha partirá desde el playón ubicado entre la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Arte y Diseño y se dirigirá hacia el Centro Cívico. En Eldorado, la concentración será en la Facultad de Ciencias Forestales, desde donde se movilizarán junto con la Escuela Agrotécnica hacia la plaza.
La vicerrectora invitó además a acompañar de otras maneras a quienes no puedan participar de la caminata. “Salir a los balcones, pararse en la calle, tener sus carteles, saludar, cantar con nosotros”, enumeró.
Para la UNaM, la marcha encuentra al sistema en un punto diferente al de las primeras movilizaciones: el deterioro presupuestario ya no solo obliga a administrar menos recursos, sino a modificar servicios y estrategias académicas para impedir que las dificultades económicas terminen expulsando a estudiantes de las carreras.