La única copia dormía en una lata: el rescate de un clásico misionero que casi nadie vio
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La única copia dormía en una lata: el rescate de un clásico misionero que casi nadie vio

Una película misionera con crítica social quedó guardada casi 40 años en una lata, sin negativos. Ahora vuelve restaurada y con entrada libre: qué historia cuenta y por qué su director dice que sigue doliendo hoy.

Durante casi cuatro décadas, una lata de 16 milímetros guardó la única copia de una película que muy pocos misioneros llegaron a ver. Este jueves 12 de noviembre, a las 19, ese material vuelve a proyectarse restaurado en 4K en La Estación - Centro de Industrias Culturales y Creativas, en el cuarto tramo de la Costanera de Posadas, con entrada libre y gratuita.

Se trata de Los Mensú, el cortometraje de ficción dirigido por Augusto Daniel Pasquet —conocido como Tito—, basado en el cuento de Horacio Quiroga sobre los peones de la ruralidad misionera sometidos por el patrón. El guión lo firmaron Pasquet y Raúl Novau, y la música estuvo a cargo de Ramón Ayala.

De Quiroga a la pantalla, en plena democracia

Quiroga había publicado su relato en la segunda década del siglo XX. Hacia el final de la centuria, en los primeros años de la democracia, un grupo de jóvenes artistas misioneros retomó ese texto y concluyó que la historia, con el Paraná como columna vertebral, seguía teniendo plena actualidad.

El proyecto se presentó y resultó seleccionado en el primer Concurso Nacional de Cortometrajes del Instituto Nacional de Cinematografía en 1984, lo que permitió financiarlo. El rodaje se concretó en septiembre de 1987: diez días de trabajo, siete en Capioví y tres en Posadas, con una cámara ligera similar a las que usaba la Nouvelle Vague francesa.

El resultado fue una obra pionera del cine de ficción a color de la provincia. Sin embargo, se proyectó apenas un puñado de veces y luego quedó archivada. La lata con la única copia existente, sin negativos, permaneció guardada casi cuarenta años.

Una llamada que despertó a los mensúes

El cineasta y documentalista Gustavo Carbonell fue quien impulsó el rescate. Llevó adelante la restauración y digitalización en alta calidad, un proceso que demandó dos años y contó con la aprobación de Pasquet.

“Yo le agradezco a Tito su generosidad, le llamé y le pregunté por la película, me dijo que tenía una copia y que era la única que existía y desde entonces se empezó el trabajo que abarca distintas cuestiones además de la restauración, como el pedido de permisos y demás, es un camino largo”, detalló Carbonell.

“Y yo le agradezco a Gustavo, porque esto no sucedería si él no hubiera hecho la restauración”, respondió Pasquet.

Además del estreno, el material original en 16 milímetros y la copia digital serán entregados al Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim) para su preservación y acceso público.

Lo que cambió y lo que sigue igual

Pasquet recordó que, cuando filmaron, nadie imaginaba que el corto seguiría vigente cuatro décadas después. “Claro que yo no pensé y creo que nadie pensó, cuando filmamos hace 40 años, que hoy este cortometraje Los Mensú, que hicimos del 85 al 87, y rodamos en el 87, iba a seguir teniendo vigencia”, marcó.

“En ese momento las condiciones de los trabajadores rurales eran muy precarias, y era pertinente hacer una versión de este cuento que expone una realidad cruda desde el arte”, sostuvo, y agregó: “Hay relatos que no necesariamente son ficciones, sino que son crónicas de una vida real, con un tratamiento literario, artístico, que las caracteriza como una aparente ficción”.

El director también se refirió al vínculo entre la obra y el presente: “No depende de nosotros que hicimos determinada cosa, sino de un conjunto, de un colectivo, que participe, que debata las similitudes de costumbres relatadas por un escritor un siglo atrás y cómo muchas de esas cosas se reproducen hoy, con otros ritmos musicales, con otras indumentarias, otras herramientas, pero sigue habiendo una mayoría frustrada y un sino que se repite y se repite”.

Su generación, contó, vivió la juventud entre gobiernos militares y autoritarismos. En ese marco, señaló que la creatividad suele emerger en los momentos de mayor tensión: “Creo que pasa que hay una exacerbación de la percepción mucho mayor en épocas de mucho estrés, que en épocas de relativa tranquilidad y el uso de la metáfora es imprescindible para contar cosas que eventualmente podrían ser censuradas”.

Y comparó aquel cine con el consumo actual: “El cine fue mucho más que los teléfonos celulares de hoy, se proyectaba y había que prestar atención y además lo que estabas viendo lo estabas viendo junto con otras 300, 400 personas”.

Un rodaje con actores locales y un solo de Ayala

El elenco estuvo integrado por Rubén Darío Lirussi, Juan Carlos Ojeda, Luis González, Juan Regís Rolón, Nicolás Pasquet, Miguel Ángel Flach, Raúl Novau, José Graef, Francisco Da Silveyra, Sixto Gisbin, Ramón Chambique, Laura Andino, María Gloria Arce Schaerer, Mabel Sosa y Rosita López. Los técnicos llegaron desde Buenos Aires, mientras que los actores eran locales, con experiencia en teatro pero no en cine. Ramón Ayala grabó un solo de guitarra.

“Todos estábamos aprendiendo, hubo cosas que teníamos que ingeniarnos con los recursos que teníamos y quedó esta película que no fue la de tiraje, no se llegó a hacer. Se hizo un par de funciones en Buenos Aires, gané un premio federal, también en Asunción la pasamos, después hicimos un festival de cine... y quedó ahí hasta que vino Gustavo a preguntarme por la película”, repasó Pasquet.

Preservar la memoria audiovisual misionera

Carbonell explicó que el objetivo del rescate es salvaguardar una pieza fundamental del cine misionero y ponerla en circulación para que dialogue con nuevos públicos y quede como legado.

“Esta película de cinematografía mediante fotoquímica, una técnica de antaño, es un hito del cine misionero. Es importante que conozcamos que en los 80, en los primeros años de la democracia se hizo un corto que tenía crítica social y que fue una producción misionera”, afirmó.

Con una trayectoria ligada al cine documental social, el realizador insiste en la defensa del patrimonio cultural: “Yo siempre insisto mucho en que hay que rescatar el audiovisual nuestro. Yo estoy muy preocupado por el rescate de la memoria audiovisual de Misiones, no todo es cinematográfico, porque por supuesto hay muy poco y justamente acá está la demostración. Pero hay que pensar por ejemplo en todo el material que tiene el Sipted en formatos analógicos, los canales de TV, las cintas familiares, particulares, todo esto nos habla de nosotros, nos muestra y nos cuenta cómo somos los misioneros según los misioneros”.

La restauración y preservación del cortometraje fue el trabajo de tesis de Carbonell en su Diplomatura en Restauración Audiovisual y Cinematográfica (Dipra) de la Sociedad por el Patrimonio Audiovisual. “Un equipo amplio colaboró conmigo en las tutorías y en el escaneo, y antes se hace un trabajo de ver en qué condiciones está el material y cuáles son los procedimientos para la restauración, gente muy capa en lo que hace fue parte de este proceso y siempre respetando la obra del director, estoy agradecido con todos”, destacó.

El realizador aspira a que, desde el Estado o desde iniciativas mixtas, se continúe la tarea de rescate del patrimonio audiovisual. “Cuando filmamos la docuficción Basilicia, no encontrábamos una foto de ella, imaginate, era la protagonista, hasta que apareció la foto, estaba muy dañada, pero estaba. Entonces, el trabajo en el rescate no es sólo técnico o tecnológico, es artesanal, es búsqueda de archivos, hablar con la gente, construir entre todos nuestra historia, contemos nosotros antes que la IA”, enfatizó.

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