La única fábrica grande de Tornquist bajó las persianas: 160 familias y una frase que duele
Gustavo Lanaro encabezó la asamblea de los papeleros de Tornquist y habló de la "cagada" que les hicieron. Lo que dijo sobre el futuro del pueblo, y la cifra que confirmó el Ministerio de Trabajo, adentro.
La planta de Papelera del Sur dejó de operar y con ella se apagó la principal fuente de trabajo privado de Tornquist, una localidad bonaerense donde la noticia cayó como un balde de agua fría. La empresa comunicó la desvinculación de todo su personal a los representantes gremiales durante un encuentro en Bahía Blanca, sin aviso formal previo.
La planta funcionaba desde hacía más de medio siglo y era la única productora de cartulina encapada del país. Ese dato, que durante años fue motivo de orgullo, hoy pesa como una losa para los trabajadores que se quedaron sin empleo de un día para el otro.
“Nos damos cuenta de la cagada que nos hicieron”
Al volver al distrito, el secretario general del Sindicato de Papeleros local, Gustavo Lanaro, encabezó una asamblea con sus compañeros. Allí puso en palabras lo que muchos todavía no terminaban de procesar: “Ahora estoy cayendo. Cuando veo a toda esta gente acá, como que nos damos cuenta de la cagada que nos hicieron”.
El dirigente describió el desconsuelo de un plantel que no solo pierde el salario, sino también su arraigo: “Somos personas que nacimos acá, que queremos seguir viviendo acá y que tenemos nuestras familias acá. No sabemos qué mierda vamos a hacer”.
Más temprano, en diálogo con La Brújula 24, Lanaro ya había advertido sobre el efecto dominó que el cierre tendrá sobre la economía del pueblo: “Estamos medio helados. Básicamente a Tornquist esto le va a hacer un desastre. Es toda gente que elige vivir acá, es la única fábrica grande y los sueldos nuestros también van a ser un golpe duro para el pueblo”.
Indemnizaciones sí, trabajo no
La empresa se comprometió a liquidar las indemnizaciones completas durante el mes, con dos meses de preaviso, aguinaldo proporcional y un plus del 15%. Para Lanaro, ese gesto no alcanza a tapar el problema de fondo: “Que te digan que te van a pagar todo no te deja tranquilo, porque el problema sigue siendo que te quedás sin trabajo”.
El deterioro de la planta venía de antes. Según las autoridades laborales y los propios operarios, la fábrica llevaba siete meses sin funcionamiento regular de sus máquinas, y el personal solo asistía a tareas de mantenimiento. En los últimos dos años se repitieron las suspensiones y las bajas salariales.
Cuántos trabajadores quedaron afuera
Los registros oficiales del Ministerio de Trabajo bonaerense indican que la decisión alcanza a 160 trabajadores: 110 bajo convenio colectivo y 50 fuera de convenio. La cifra coincide con los reportes sindicales y municipales, aunque en etapas anteriores del conflicto hubo publicaciones periodísticas que contabilizaron 200 empleados.
Los referentes gremiales apuntaron a la apertura comercial como el factor que selló el destino de la planta. Sostienen que la entrada de cartulina importada desde mercados como Brasil o China hizo imposible competir por costos.
El repudio del municipio y la intervención provincial
El Municipio de Tornquist emitió un comunicado en el que expresó su “más enérgico repudio y profunda preocupación” por la resolución adoptada por el Grupo HZ, y vinculó el cierre al deterioro del sector manufacturero y a las medidas macroeconómicas de la gestión nacional.
Como la firma no notificó formalmente antes de tomar la decisión, la cartera de Trabajo provincial resolvió intervenir de oficio: envió delegados a la localidad y convocó a una audiencia urgente entre las autoridades de la compañía y los representantes gremiales para evaluar los pasos legales que correspondan.