La UNLC cumple 10 años: cómo fue el día en que todo empezó en Villa de Merlo
¿Qué tuvo que pasar para que una universidad que solo existía en un papel terminara con más de 220 inscriptos un año después? La historia de los primeros días de la UNLC en Villa de Merlo, contada desde adentro.
La Universidad Nacional de los Comechingones sopla diez velas y en Villa de Merlo nadie olvida el punto de partida. El 8 de abril de 2016, Agustina Rodríguez Saá asumió como rectora organizadora y puso en marcha una institución que hasta entonces era apenas un proyecto sobre el papel.
La UNLC había sido creada por la Ley 26.998, sancionada en 2014, pero faltaba lo más difícil: convertir esa norma en aulas, equipos y una identidad académica. No había edificio propio ni comunidad consolidada. Había que construir casi todo desde cero.
Los primeros pasos en la Casa del Poeta
Los meses iniciales fueron de reuniones, planificación y decisiones fundacionales. Uno de los primeros espacios que albergó a la universidad fue la Casa del Poeta Antonio Esteban Agüero, en Villa de Merlo, desde donde empezó a armarse una estructura que fue sumando docentes, trabajadores y propuestas académicas.
Desde el arranque, la UNLC definió un perfil atado al territorio y a sus desafíos: el ambiente, el agua, los incendios forestales, el desarrollo sostenible y el ordenamiento territorial. Una universidad que nacía con la mirada puesta en su región.
El día en que dejó de ser un proyecto
El siguiente hito llegó el 8 de mayo de 2017, cuando la universidad recibió a sus primeros ingresantes para el Curso Preparatorio Universitario. Más de 220 personas se habían preinscripto para las carreras iniciales: Gestión del Agua, Gestión Integral de Incendios Forestales y Planificación y Ordenamiento Territorial.
Esa jornada tuvo un valor simbólico enorme. Por primera vez, la UNLC tenía estudiantes y dejaba de ser solo una idea para transformarse en comunidad universitaria. En el acto de bienvenida, la rectora organizadora definió el momento como la concreción de un sueño compartido y remarcó que las puertas quedaban abiertas para todos.
El sentido de pertenencia
En ese primer período también empezó a gestarse algo clave para lo que vendría: la pertenencia. Docentes, estudiantes, trabajadores y autoridades le dieron forma a una institución que aún no tenía las dimensiones actuales, pero que ya ocupaba un lugar propio en Villa de Merlo y la región.
En noviembre de 2017, al cumplirse tres años de la creación de la UNLC, Rodríguez Saá destacó que quienes integraban aquella comunidad eran parte de un proceso fundacional único. No se trataba solo de administrar una universidad: se la estaba construyendo desde los cimientos.
Diez años después
Con el tiempo llegarían las primeras elecciones universitarias, la elección de su primera rectora, los primeros egresados, nuevas carreras, el edificio académico propio, la expansión de la investigación y la vinculación con otras instituciones. También irrumpió la pandemia de 2020, que obligó a reinventar la manera de enseñar y aprender.
Pero todos esos capítulos tienen un mismo origen: aquella etapa de 2016 y 2017, cuando un grupo de personas transformó una universidad creada por ley en una institución con estudiantes y con historia propia. La Casa del Poeta, las primeras reuniones, los primeros docentes y aquellos estudiantes que cruzaron por primera vez las puertas forman parte de una memoria que, diez años después, vale la pena recuperar.