La UNLPam se trajo la copa de Temuco, pero nadie imaginó cómo se definió
La delegación pampeana viajó a Chile con 49 estudiantes y volvió con una copa. La final se definió de una manera que nadie esperaba y dejó a los locales sin respuesta.
El equipo masculino de futsal de la Universidad Nacional de La Pampa se consagró campeón en la primera edición de los Juegos Universitarios Binacionales, que se disputaron en Temuco, Chile, bajo el lema “Patagonia Unida”. Los pampeanos jugaron como visitantes una final que se estiró hasta los penales frente al equipo local, en el campus de la Universidad de La Frontera.
La UNLPam viajó con una delegación de 49 estudiantes que compitió en futsal femenino y masculino, vóley femenino y masculino y básquet masculino. El encuentro reunió a universidades de Argentina y Chile con el objetivo de fortalecer la integración y promover el deporte universitario entre ambos países.
Quiénes acompañaron a la delegación
En Temuco estuvieron la subsecretaria de Bienestar Universitario, Ivón Gutiérrez Muñoz; el coordinador del Área de Deportes de la UNLPam en General Pico, Laureano Burgos; y los profesores a cargo de cada disciplina: Luciano Bernardini Falco en básquet, Cristian Andrés Berón en futsal y Mariana Lema en vóley.
El jueves 24 se realizó el acto de inauguración en el Gimnasio Olímpico de la Universidad de La Frontera, donde se presentaron las siete delegaciones junto a sus autoridades. Durante la apertura se anunció que Neuquén será sede de los Juegos Universitarios Binacionales 2027. En la ceremonia, María Domínguez, estudiante del Profesorado en Ciencias de la Educación e integrante del equipo de futsal femenino de la UNLPam, tomó el juramento de las y los deportistas.
Los otros resultados de la UNLPam
Además del título en futsal masculino, las delegaciones de la Universidad obtuvieron el 5.° puesto en vóley femenino y en básquet masculino, y el 7.° puesto en futsal femenino y en vóley masculino.
La participación en los Juegos reafirmó el deporte como un espacio de salud, bienestar emocional y encuentro colectivo. Más allá de los resultados, cada partido mostró que el motor de los equipos es la pasión compartida, el sostén mutuo y la alegría de moverse a la par, dentro y fuera de la cancha.
