La UNR distinguió a Lucrecia Martel con el Doctorado Honoris Causa: el emotivo momento que marcó la ceremonia
¿Qué llevó a la UNR a distinguir a Lucrecia Martel con su máximo honor? La ceremonia, las palabras de la cineasta y el impacto de una obra que desafía las formas de mirar.
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) consagró a Lucrecia Martel como Doctora Honoris Causa, la máxima distinción honorífica de la casa de estudios. El acto, celebrado el sábado 8 de agosto en el Espacio Cultural Universitario (ECU), no solo reconoció su brillante carrera cinematográfica, sino también su particular manera de mirar el mundo y generar preguntas.
La ceremonia reunió a autoridades académicas, referentes de la cultura y seguidores de la obra de la directora salteña, quien recibió el galardón con visible emoción. El rector de la UNR, Franco Bartolacci, definió la distinción como “un acto de estricta justicia” y destacó que Martel pasa a formar parte de la comunidad universitaria.
¿Qué significa este reconocimiento para la UNR?
Bartolacci explicó que el Honoris Causa no es solo un homenaje a la trayectoria de Martel, sino también una declaración de principios institucionales. “Buscamos en ese reconocimiento una manera de contar cuáles son los principios y los valores a los que suscribe nuestra comunidad”, afirmó, y agregó que la obra de la cineasta refleja “qué UNR, qué humanidad y qué país queremos”.
La decana de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Cintia Pinillos, quien ofició de madrina en la ceremonia, subrayó que el cine de Martel tiene la capacidad de “proponer espejos en los que las sociedades pueden mirarse”, aunque ese reflejo “muchas veces incomoda pero a la vez inspira”.
Una trayectoria que trascendió las pantallas
Desde su ópera prima, La ciénaga, hasta Nuestra tierra, pasando por títulos fundamentales como La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama, Martel construyó una filmografía que interpela las relaciones de poder y las desigualdades. Su mirada redefinió el lenguaje cinematográfico latinoamericano.
Además de su labor como directora y guionista, Martel desarrolló una intensa actividad docente en universidades y escuelas de cine de prestigio internacional. Sus seminarios sobre guión, dirección y diseño sonoro se convirtieron en referencia para estudiantes de todo el mundo.
Su obra fue reconocida en festivales como Sundance, Berlín, Toulouse y La Habana. La niña santa fue nominada a la Palma de Oro en Cannes, y en 2019 presidió el jurado del Festival de Venecia. También recibió el Premio Konex como una de las mejores directoras de la década.
El valor de la comunidad en el honor
La docente Cecilia Pelliza, impulsora del reconocimiento y autora de la laudatio, destacó que “el honor es una cualidad que se define en comunidad”. Durante su discurso, resaltó que el cine de Martel invita a “demorarnos, a desconfiar de las certezas” y a recuperar “la aventura de estar con otros”.
La resolución del Consejo Superior subraya que sus películas cuestionan discursos dominantes y visibilizan aquello que suele quedar fuera de campo. En ese sentido, Pelliza sintetizó: “Esa también es la tarea de la universidad pública, hacer de la conversación una forma de conocimiento”.
Las palabras de Martel
Emocionada, Martel agradeció a la UNR y reflexionó sobre el sentido de su trabajo: “Uno solo sabe que lo que está haciendo tiene sentido cuando los demás se pueden sentir bien con eso”. También confesó que cuesta “no empantanarse” en la industria del entretenimiento.
La jornada incluyó la entrega del reconocimiento de Visitante Distinguida de Rosario por parte de la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, y el nombramiento de Martel como Profesora Honoraria de la Facultad de Humanidades y Artes. El cierre estuvo a cargo de su conferencia magistral ¿Cuándo empieza y cuándo termina una película?

