La UOM estira la intervención y ya arma la mesa chica para dejar afuera a Furlán
La intervención de la UOM ya juega a estirar su mandato y rediseñar la conducción del sindicato metalúrgico. La jugada coincide con la citación a indagatoria de Furlán, y hay un dato del calendario electoral que muchos gremialistas esperaban conocer.
La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) no tiene intenciones de irse rápido. Los funcionarios designados por la Cámara laboral planean estirar al menos un cuatrimestre su interinato y así ganar tiempo para armar una elección interna que consagre una conducción más cercana al oficialismo y al Grupo Techint, y bien lejos de Abel Furlán y su tropa.
La información fue confirmada por El Destape en el entorno de los interventores, los mismos que llegaron al sindicato tras hacer lugar a las denuncias de la oposición a Furlán y anular el comicio de Campana, la seccional que le dio origen a su mandato nacional.
Indagatorias que pesan en la balanza
La movida se conoció en la misma semana en que la Justicia federal citó a declaración indagatoria a Furlán y a la dirigente de La Cámpora Soledad Calle, exadministradora de la obra social metalúrgica (Osuomra) y mano derecha del exsecretario general. Junto a ellos deberán presentarse los dirigentes Naldo Brunelli, Osvaldo Lobato, José Luis Ortiz y Adalberto Braconi.
En la UOM confían en que un eventual procesamiento de Furlán por administración fraudulenta de los bienes del gremio y de la prestadora de salud lo dejaría fuera de juego ante cualquier intento de volver al gobierno de la organización.
Cómo empezó todo
La intervención del mayor sindicato fabril del país arrancó el 22 de mayo, cuando los camaristas de la Sala VIII laboral Víctor Pesino y Dora Martínez anularon la elección en Campana. Pesino es el mismo magistrado que destrabó la reforma laboral y que logró que el Gobierno le extendiera de inmediato cinco años su mandato por encima de la edad jubilatoria.
Con esa decisión se disolvió la legitimidad que sostenía a Furlán como jefe de la seccional y como secretario general designado por sus pares de todo el país. Para manejar el sindicato y la obra social fueron nombrados los abogados Alberto Biglieri, Pablo Iglesias y Ariel Alonso, con honorarios superiores a los 12 millones de pesos mensuales, según consta en el acta de la Cámara que los reguló.
El hombre fuerte de la intervención
Biglieri es el jefe de hecho: los otros dos fueron designados más tarde y le responden. Además acaba de conseguir una silla en el Consejo de la Magistratura por el estamento de la abogacía y ya envió su renuncia por escrito al tribunal con fecha 16 de noviembre, el mismo día en que asumirá en el órgano que selecciona y remueve jueces. La sugerencia, consensuada antes con los camaristas, es que siga como asesor “ad honorem”.
El hombre es de confianza del operador judicial radical y macrista Daniel Angelici, y apenas asumió lo dejó claro: nombró como asesores en la UOM a Omar Yasín (primer secretario de Empleo de Javier Milei y antes funcionario laboral de Cambiemos) y a Carlos Galina, exjefe de consejeros de la AFI durante la gestión de Mauricio Macri.
Paritarias a la baja y banco de horas
Entre los hitos más visibles de la gestión figuran la firma de paritarias a la baja contra la inflación, resistidas por buena parte de las seccionales, y la suscripción, por primera vez en la historia del gremio metalúrgico, de un banco de horas en una automotriz de origen chino que ni siquiera había empezado a operar en Campana.
También desplazó a Calle por sospechas de irregularidades y, al mismo tiempo, le abrió la puerta de la obra social a empresarios y representantes del gerenciamiento que había funcionado en la época de Antonio Caló, con el grupo Basa del mendocino Raúl Olmos (dueño de medios como Crónica y el diario económico BAE) como vértice.
El plazo que se vence y la jugada de febrero
Los interventores tenían 180 días para llamar a elecciones en Campana y devolverle la institucionalidad al sindicato bajo el gobierno de los trabajadores. Pero el propio Biglieri ya avisó que no llegó a reconstruir los padrones, que según él arrastran un desfasaje de un año.
El plazo vence este mes y el funcionario hizo saber que el proceso electoral en el distrito cuestionado recién podría hacerse hacia febrero, con una salvedad: quiere que coincida con la convocatoria al “colegio electoral” de la UOM, el que define entre los jefes de sus 54 seccionales al nuevo secretario general nacional.
O sea que la intervención no se limitó a cumplir el mandato judicial de subsanar los cuestionamientos por el comicio de Campana: avanzó sobre el gobierno de Osuomra con la vuelta de empresarios que Furlán había corrido, redireccionó las paritarias, adecuó el convenio metalúrgico a los criterios a la baja de la reforma laboral de Milei y llamó a los opositores del secretario general depuesto a armar un frente electoral para sucederlo.
La alianza que se cocina en reserva
En reserva, Biglieri ya dejó trascender que podría convocar en simultáneo la elección de Campana y la del nuevo secretario general nacional si logra que una mayoría circunstancial de seccionales descontentas con Furlán se una para designar un nuevo jefe.
Entre los llamados a esa alianza prointervención aparece el líder de la seccional Capital Federal, Roberto Bonetti, sucesor de Caló y opositor al dirigente de Campana. Bonetti integra la mesa paritaria designada por la intervención junto con el platense Enrique Salinas, Vicente Pérez (Quilmes), Edgardo Holstein (San Nicolás) y Daniel Martínez (Cañada de Gómez), todos dirigentes que eligieron ponerse al servicio de la tutela judicial y en contra del sector de Furlán.