La vecina que construyó un legado en silencio: la historia de María Ester Rolando
¿Conocés a la mujer que transformó el club más antiguo de Villa La Angostura en un refugio para los jóvenes? Su historia de entrega y reconocimiento te va a inspirar.
Hay personas que dejan huella sin hacer ruido. María Ester Rolando, de 67 años, es una de ellas: vicepresidenta del Club Atlético Deportivo y Social Villa La Angostura, madre, abuela y referente comunitaria, acaba de ser distinguida con la Mutisia de Plata, el máximo galardón que entrega la Municipalidad.
Su vida es un ejemplo de compromiso silencioso, solidaridad y una convicción inquebrantable: abrir oportunidades para los demás.
¿Quién es María Ester Rolando?
Nacida y criada en Villa La Angostura, María Ester recorrió cooperadoras escolares, la iglesia y hasta incursionó en política. Pero fue en el club más antiguo de la localidad, fundado por su padre en 1939, donde encontró su verdadera vocación.
“He sido una ama de casa que me he ocupado de mi familia, de mis padres, de la sociedad, de trabajar en cooperadoras, en la iglesia. En algún momento incursioné en política también”, recuerda. Y agrega: “Donde más me acentué y más tuve continuidad fue en el club”.
El club, su gran pasión
María Ester ocupó la presidencia de la institución durante dos períodos y hoy continúa como vicepresidenta. Su motor es claro: “Apuntamos muchísimo a darles apoyo a los jóvenes”.
“Llegar a los que no tienen la posibilidad y brindar oportunidades a la gente, eso es lo más lindo para mí”, afirma convencida.
Un reconocimiento inesperado
En 2018 ya había sido reconocida como Mujer Destacada. Pero este año, durante el aniversario de Villa La Angostura, recibió la Mutisia de Plata, un galardón que la tomó por sorpresa.
“Para mí fue toda una sorpresa ese día, porque sinceramente no me lo esperaba. De repente empecé a escuchar al locutor que decía mi nombre, esa soy yo me dije”, recuerda entre risas.
Una vida activa y agradecida
Lejos de pensar en el descanso, María Ester sigue impulsando proyectos deportivos, mantiene un emprendimiento familiar de conservas y dulces regionales, y disfruta de su rol de madre de dos hijos y abuela de cuatro nietos.
“Yo sigo muy activa”, resume con una sonrisa. Y explica que su mayor satisfacción no llega en forma de premios, sino al ver a cada joven encontrar un lugar donde crecer: “Esa satisfacción es lo que me hace seguir estando”.
Al mirar atrás, no habla de sacrificios ni renuncias, sino de gratitud. Su mayor logro, dice, fue haber estado siempre donde hacía falta. Una serenidad construida a fuerza de compromiso que la convierte en una de esas vecinas que dejan una huella imborrable en la historia de Villa La Angostura.