La venta que llenó de millones las arcas de Unión, pero le desarmó la defensa a Madelón
El negocio parecía redondo: 4,5 millones de dólares por un defensor que costó 825.000. Pero ahora el técnico se queda sin la dupla que había elegido como base de su equipo.
El pase de Maizon Rodríguez al Krasnodar de Rusia vuelve a poner sobre la mesa una tensión que en Unión ya es un clásico: la ecuación financiera gana, pero el costo deportivo puede resultar caro. El club aceptó una oferta cercana a los 4,5 millones de dólares por el defensor uruguayo, una cifra que deja una ganancia neta estimada en unos 2 millones para las arcas rojiblancas.
La operación representa un retorno formidable si se compara con lo que el Tatengue invirtió hace poco más de un año. En el mercado de invierno de 2025, la institución pagó 825.000 dólares por el 50% de los derechos económicos del marcador central, que llegó desde Juventud de Las Piedras de Uruguay y firmó un contrato hasta diciembre de 2028.
Ahora, Rodríguez dejará Santa Fe para jugar en el fútbol ruso. Desde lo económico, difícilmente alguien pueda cuestionar el negocio: Unión vuelve a demostrar su capacidad para comprar, potenciar y vender. Pero el fútbol no se juega únicamente en los balances.
El vacío en la defensa
La contracara aparece en el plantel. Con la partida de Rodríguez, Leonardo Madelón pierde a otro defensor importante y en un momento en el que debe rearmar casi por completo su última línea. En el último mercado, el club ya se había desprendido de Valentín Fascendini, Claudio Corvalán y Nicolás Paz. Ahora se suma el uruguayo.
El dato es contundente: de los defensores que tenían protagonismo, Unión fue perdiendo piezas una tras otra. Y con el mercado cerrado, las alternativas para cubrir esa baja son escasas.
Rocha y Fagioli, las opciones
Hoy, Madelón cuenta con Matías Rocha y Tomás Fagioli como principales candidatos para ocupar ese lugar. Rocha llegó desde Arouca de Portugal y tiene contrato hasta diciembre de 2029. El uruguayo asumirá una responsabilidad mayor a la prevista cuando arribó.
Fagioli, en tanto, es una apuesta de la cantera. El juvenil fue titular en los dos primeros partidos del año, ante Platense y Gimnasia de Mendoza, en sus primeras apariciones con la camiseta rojiblanca. Después, la llegada de Rodríguez y su consolidación le hicieron perder terreno. Ahora, el escenario vuelve a cambiar.
Más allá del momento irregular que atravesaba Rodríguez, con un rendimiento por debajo de sus mejores actuaciones y aspectos que Madelón pretendía corregir, el entrenador lo consideraba una pieza importante en su estructura. Había formado una dupla de garantías junto a Juan Pablo Ludueña.
Su salida no implica solo la pérdida de un jugador con altibajos: también rompe una sociedad defensiva que el DT había elegido como una de las bases de su equipo.
El negocio gana la pulseada
Unión tiene una necesidad económica permanente y las ventas son una de sus principales herramientas para sostener las finanzas. Por eso, resulta lógico que una oferta de 4,5 millones de dólares sea difícil de rechazar, más aún cuando la diferencia respecto de los 825.000 invertidos es considerable. El problema está en la otra columna.
El club gana millones, pero pierde un defensor que, aun con altibajos, era importante para el esquema titular y se había asociado bien con Ludueña. La situación reinstala un debate que atraviesa a Unión desde hace varios mercados: ¿hasta dónde privilegiar el negocio sin que las ventas debiliten demasiado al equipo?
Esta vez, la respuesta económica parece indiscutible. La deportiva, en cambio, abre un interrogante enorme para Madelón.