La verdulera de Roca que no para: ya tiene 300 juguetes y sueña con 500 para el Día del Niño en Alta Barda
Faltan 10 días para el Día del Niño y Diana Muñoz, la verdulera de Roca, ya tiene 300 juguetes. ¿Podrá juntar los 200 que faltan para que ningún chico de Alta Barda se quede sin regalo?
Faltan apenas diez días para el Día del Niño y Diana Muñoz, una verdulera de Roca, está contra reloj: ya juntó 300 juguetes, pero necesita 200 más para que ningún chico de Alta Barda se quede sin regalo. La meta es ambiciosa y el tiempo corre.
Diana, de 49 años y mamá de ocho hijos, no es nueva en esto. Hace años que organiza festejos solidarios y esta vez la celebración será el domingo 16 de agosto a las 16, en el barrio Alta Barda, entre Félix Heredia y Evita. Los que quieran colaborar con juguetes o alimentos tienen tiempo hasta el 15 de agosto y pueden acercarlos a su verdulería, en Mitre y Damas Patricias.
“Ayer terminamos de embolsar, de empapelar, y llegamos a los 300, así que faltan 200 nada más”, contó a Diario RÍO NEGRO. Según explicó, la jornada incluirá una merienda con chocolatada caliente, galletitas, tortas fritas y bizcochuelos, más una carrera de bolsas y un juego para los padres. También habrá un espectáculo con globos a cargo de un artista de Neuquén y la entrega de los regalos.
Una historia de superación detrás de la campaña
La historia de Diana arrancó lejos de Roca. Es de Bariloche y llegó con su entonces pareja buscando un futuro mejor, pero poco después se separó. “Al mes me había dado cuenta que me quedé embarazada”, recordó sobre ese momento que definió como “complicado”. Con cuatro hijos chicos y sin trabajo, empezó a repartir ropa y calzado entre otras familias del barrio. “Salí a repartir, y ahí me hice de varias amistades chiquititas, que son los niños”, contó.
Con el tiempo, consiguió trabajo en una panadería y después puso su propia verdulería en Villegas y avenida Roca, lo que le dio independencia económica. Hoy tiene ocho hijos y una nueva pareja, pero sigue con la misma vocación solidaria. Diana atribuye ese impulso a su abuela y a una vecina que la ayudó cuando llegó: “Siempre me enseñó estas cosas de ser solidario y de ponerme en el lugar del otro”, dijo.
El merendero “Los Picapiedras” y sus vínculos
Diana también contó que antes tenía un espacio físico donde funcionaba el merendero “Los Picapiedras”, donde asistían a más de 70 familias. Pero con el tiempo, cada vez menos personas pudieron colaborar y decidieron cerrarlo. El nombre surgió “como un nombre de familia” y por su gusto por el dibujo animado. A pesar del cierre, sigue organizando cumpleaños y fiestas de 15 para los chicos, gestionando vestido, peinado y fotos con ayuda de sus colaboradores.
“A mí lo que me mueve son los nenes, y si son mamás solas, me muevo más todavía por esto mismo, por la vivencia que tuve y porque sé que cuesta”, resumió. Muchos de los chicos que empezaron yendo al merendero ya son adultos y algunos consiguieron trabajo. “Es re lindo rencontrarse, porque somos familia”, dijo. Con esa misma convicción, Diana repite “siempre se puede” y apuesta a juntar los 200 juguetes que faltan.