La verdura de hoja que casi siempre va a la tarta, pero en budín queda cremosa y rinde más
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La verdura de hoja que casi siempre va a la tarta, pero en budín queda cremosa y rinde más

Un atado grande, tres huevos y 35 minutos de horno: la receta que convierte a la acelga en un plato distinto, húmedo y que se conserva varios días.

La acelga suele terminar en tartas o tortillas, pero también puede ser la base de un budín suave, húmedo y lleno de sabor. Esta receta, simple y con pocos ingredientes, admite variaciones según lo que haya en casa: otras verduras, hierbas o distintos quesos.

Ingredientes

Para prepararlo se necesitan: un atado grande de acelga, una cebolla, dos dientes de ajo, tres huevos, 100 gramos de queso rallado, tres cucharadas de harina, media taza de leche, dos cucharadas de aceite, sal y pimienta a gusto, nuez moscada (opcional) y pan rallado para el molde.

Paso a paso

El primer paso es lavar bien las hojas y descartar las partes más duras de los tallos. Se cocinan al vapor o en una olla con poca agua hasta que estén tiernas, se escurren muy bien y se pican. Este punto es clave: la acelga suelta mucho líquido y, si queda húmeda, la textura del budín se arruina.

Después, se pican la cebolla y el ajo y se saltean en una sartén con aceite hasta que la cebolla esté transparente. Se agrega la acelga picada, se cocina unos minutos y se condimenta con sal, pimienta y, si se quiere, una pizca de nuez moscada.

En un recipiente grande se baten los huevos con la leche, se incorpora la harina y se mezcla hasta lograr una preparación homogénea. Se suma la acelga salteada y el queso rallado, y se integra todo.

Para cocinar, se enmanteca o aceita un molde para budín y se espolvorea con pan rallado. Se vuelca la preparación y se lleva a horno precalentado a 180 °C durante 35 a 45 minutos, hasta que esté firme y apenas dorado. Se deja reposar unos minutos antes de desmoldar.

Para aprovechar la huerta

Este budín también es una buena opción para usar la producción casera de la huerta. Se puede combinar con zanahoria, zapallito, choclo o brócoli para crear versiones distintas.

Se sirve caliente, tibio o frío, con una ensalada fresca. Además, funciona como vianda y se conserva en la heladera durante unos días.

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