La vidriera que encendió la alerta: un farmacéutico con 30 años de oficio expone su temor por el futuro de la profesión
Un farmacéutico con 30 años de oficio ve con preocupación cómo las farmacias venden fernet y productos de almacén. ¿Qué dijo sobre el futuro de la profesión y la salud de los jubilados?
Un cartel en una de las avenidas más transitadas de Villa María anuncia la presencia de una farmacia, pero la vidriera muestra combos de fernet con gaseosa y productos de almacén. Esa imagen despertó la indignación de Julio César Domínguez, un farmacéutico con más de tres décadas en la ciudad, que decidió alzar la voz en redes sociales y en la radio.
En diálogo con la 90.1, la Radio del Centro del País, Domínguez confesó que siente "una gran preocupación, no solo por ser muy celoso de la profesión farmacéutica, que llevo con mucho orgullo, sino porque tengo una hija que está por recibirse de farmacéutica". Y agregó, con dolor: "Me duele que estudie tanto para terminar vendiendo artículos de almacén".
¿Qué hay detrás de la venta de fernet en farmacias?
El profesional asegura que los farmacéuticos son agentes de salud que "vendemos medicamentos, los que son un bien social". Por eso, la incorporación de productos de almacén no es un simple cambio de rubro: "Por supuesto que siempre hay intereses económicos atrás de situaciones como esa", sostuvo.
Domínguez también puso el ojo en las grandes cadenas con franquicias en todo el país. Según dijo, hay estudios que demuestran que en Córdoba, cada vez que se instala una de estas farmacias, "se funden tres farmacias particulares". Para él, esas farmacias de barrio son "espacios de cercanía con el vecino, que sabe que puede confiar en el farmacéutico que ya lo conoce".
Los kioscos, otra preocupación
Pero el tema no termina ahí. El farmacéutico también apuntó contra los kioscos que venden medicamentos de venta libre. "En ambos casos es preocupante, y todo surge como consecuencia de la falta de controles y habilitaciones de todos los entes que sí nos regulan a nosotros", señaló, y comparó: "Porque prefieren ir a controlar a una farmacia, que es como ir a pescar a una pecera, en lugar de verificar que no se vendan medicamentos donde no corresponde".
Domínguez destacó que el farmacéutico tiene el conocimiento para advertir a los pacientes sobre las interacciones entre medicamentos, y que son responsables de la trazabilidad del producto y de la fecha de vencimiento. "No pasa lo mismo en los kioscos, que venden sueltas las pastillas y no se puede conocer si están o no vencidas", planteó.
Márgenes de terror y deudas impagables
El profesional también se refirió a la difícil situación económica del sector. "Entiendo que vender un litro de aceite puede tener mayor margen que un medicamento, porque los márgenes nuestros son de terror", dijo. Y dio un dato contundente: "Nosotros compramos los medicamentos a 15 días y lo financiamos a las obras sociales por 75 días".
Además, reveló una situación que parece increíble: "Imagínense que hace poco terminamos de cobrar una deuda que tenía el PAMI desde mayo de 2025". Pese a todo, Domínguez dejó un mensaje claro: "Pero, pese a todo, no hay que olvidar que somos farmacéuticos y que no podemos rifar nuestra profesión".
La crisis también golpea a los jubilados
En otro orden, Domínguez contó que los farmacéuticos notan que muchos jubilados, tras perder la cobertura del 100% de los medicamentos, compran menos de lo que les prescriben. "Hay muchos que eligen un mes sí y otro no; es decir, si tienen que tomar una pastilla todos los días, la toman día por medio", concluyó.