La Virgen de Urkupiña reunió a la comunidad en San Benito: fe, tradición y un emotivo aniversario
Fe, tradición y comunidad se dieron cita en la Iglesia San Benito para honrar a la Virgen de Urkupiña. ¿Qué momentos emocionantes se vivieron? Conocé los detalles de una jornada inolvidable.
La festividad más esperada por la comunidad boliviana en Río Gallegos se vivió con una misa especial en la Iglesia San Benito. La celebración de la Asunción de la Virgen de Urkupiña no solo convocó a cientos de fieles, sino que también fue el marco para un aniversario de bodas muy particular.
Este sábado 15 de agosto, la parroquia del barrio San Benito se vistió de fiesta para honrar a la Mamita de Urkupiña, una de las advocaciones marianas más queridas en Sudamérica. La jornada comenzó con la santa misa por la solemnidad de la Asunción, donde el sacerdote ofreció una reflexión sobre el verdadero significado de esta fecha para los creyentes.
Un mensaje de esperanza y unión
Durante la homilía, el sacerdote destacó que la Asunción de María es un recordatorio del destino final de la vida: la gloria de Dios. "Hoy contemplamos a nuestra mamita elevada en cuerpo y alma al cielo. Recordamos que el destino final de nuestra vida es la gloria de Dios", expresó, generando un clima de profunda emoción entre los presentes.
Además, puso en valor a la Virgen como patrona de la integración, un símbolo que une a quienes están lejos de su tierra. "Como patrona de la integración, ella de arriba nos une a todos como hermanos en una misma mesa", señaló, en un claro mensaje dirigido a la comunidad migrante.
La misa estuvo acompañada por cantos, oraciones y momentos de participación. El sacerdote invitó a las familias y a los niños a comenzar la celebración con la señal de la cruz y un instante de silencio para reflexionar sobre las acciones diarias y pedir perdón. Las lecturas de la solemnidad estuvieron marcadas por la victoria de la vida sobre la muerte y el papel de María como figura de esperanza.
¿Cuál es la diferencia entre Ascensión y Asunción?
Uno de los momentos más didácticos de la homilía fue la explicación sobre la diferencia entre la Ascensión de Jesús y la Asunción de María. El sacerdote aclaró que Jesús asciende al cielo por su propio poder, mientras que María es llevada por su hijo tras completar su misión en la tierra. "Ella fue llevada en cuerpo y en alma. O sea, María se fue completa al cielo", explicó.
Este mensaje reforzó la idea de que la celebración representa una esperanza en el encuentro definitivo con Dios. "Desde ahí vuelve a cuidarnos a todos nosotros y nos recibe con esos brazos de mamá", sostuvo, vinculando la enseñanza con la advocación de Urkupiña, tan arraigada en la comunidad boliviana.
La tradición boliviana presente en cada rincón
La Virgen de Urkupiña tiene un vínculo especial con Bolivia, especialmente con Quillacollo, en Cochabamba, donde cada año se realiza una de las festividades religiosas más importantes. El sacerdote remarcó que muchos bolivianos se encuentran a miles de kilómetros de su tierra y que mantener estas tradiciones adquiere un valor incalculable.
En ese contexto, pidió a la Virgen que acompañe a los migrantes, a sus familias y a quienes emprenden nuevos proyectos lejos de su origen. También se rezó por los residentes extranjeros y peregrinos, para que encuentren "manos solidarias, trabajo digno y acogida fraternal en los lugares que habitan". La celebración incluyó intenciones por la salud, el trabajo, las familias, los gobernantes y los pueblos de América Latina, con un pedido especial por la paz.

Yana, el custodio que mantiene viva la fe
Tras la misa, La Opinión Austral dialogó con Yana, custodio de la Virgen de Urkupiña, quien explicó el significado de acompañar esta tradición. "Hoy es el día especial de la Virgen que cada año, el 15 de agosto se celebra en su tierra natal. Peregrinamos y hacemos llegar la virgen hasta acá", relató.
Yana recordó que la peregrinación comenzó en 2008, partiendo desde el barrio Evita. "Empezamos desde 2008 con la peregrinación. Veníamos desde barrio Evita a la caja mutual. Hicimos eventos grandes durante 10 años aproximadamente", contó. Sin embargo, la pandemia interrumpió esas actividades, y ahora la comunidad busca recuperarlas progresivamente. "Ahora estamos en recuperación para rescatar, y transmitir a las generaciones de ahora, que sigan con nuestras costumbres ancestrales", explicó.
Una fe que agradece y concede
Consultado sobre las razones por las que los devotos se acercan a la Virgen, Yana destacó su carácter milagroso. "En este caso la Virgen es muy milagrosa y hay que tener mucha fe. Siempre cuando uno pide al otro año nos concede el pedido", afirmó. También mencionó que en Quillacollo la fiesta es inmensa, con alrededor de 90 fraternidades y tres días de celebración: la entrada, la fiesta y el calvario.
La intención de la comunidad local es sostener esa tradición, adaptándola al lugar donde hoy viven sus integrantes.
45 años de amor bajo la mirada de la Virgen
La jornada tuvo un momento especialmente emotivo con Susana y Rubén, una pareja que celebró sus 45 años de matrimonio. En diálogo con este medio, contaron que tienen cuatro hijos y ocho nietos, y eligieron compartir esta fecha en el marco de la celebración religiosa. Susana destacó que se acercó principalmente para agradecer: "Agradecimos por la familia, para pedir por el trabajo, por la paz del mundo, y un montón de cosas porque la verdad, agradecida a Dios por todo lo que nos da. Y la salud sobre todas las cosas", expresó.
Devotos que llegan con el corazón agradecido
Entre los fieles también estuvo Soledad, quien participó con una imagen de la Virgen y agua bendita. "Vengo a agradecer por tener salud, trabajo y bendiciones en mi vida y en mi familia", fue su contundente respuesta. Su testimonio resumió el sentimiento general de una celebración donde el agradecimiento y la protección fueron los protagonistas.