La Virgen navegó el río y una multitud la esperó en las puertas de sus casas
No fue una procesión más: a 50 años de la primera, la Virgen volvió a navegar el río y miles la esperaron en las puertas de sus casas. Los testimonios que dejaron los fieles en el camino.
La Procesión Náutica de Paraná cumplió 50 años y lo festejó con una muestra de fe multitudinaria que unió la Catedral con Bajada Grande. Familias, scouts y jinetes acompañaron al Inmaculado Corazón de María y compartieron sus emociones con Elonce.
La celebración se realizó este domingo 13 de septiembre. La recorrida por las calles de la capital entrerriana fue la antesala de la llegada al puerto de Bajada Grande, donde la imagen de la Virgen fue recibida en el río. La jornada estuvo marcada por testimonios de agradecimiento, pedidos y recuerdos de quienes sostienen la tradición desde hace décadas.
Roberto llegó desde Aldea Brasilera y contó que participa desde hace más de veinte años. “Venimos de Aldea Brasilera y hace 26 años que venimos haciendo este trabajito, acompañando y paseando a la Virgen”, dijo el hombre que llevaba la imagen. Para él, la procesión es una forma de agradecer: “Creo que siempre hay algo para agradecer y creo que esta es una manera muy importante para agradecer”.
Los scouts también dijeron presente. Adriana expresó su emoción: “Es algo emocionante porque son 50 años de esta procesión náutica. Que la gente nos acompañe en el camino, que espere a nuestra madre en las puertas de sus hogares para recibir todas las bendiciones de ellas”. Además, contó que para este aniversario prepararon un recuerdo especial: “Este año contamos con un plus porque queremos que la gente se lleve un presente. Les hicimos a todos los que nos acompañan un pañuelo por los 50 años”.
Entre los fieles hubo quienes aprovecharon para elevar sus pedidos. “Vine para rezar por todos, por todas las familias y para que haya trabajos para todos”, dijo una mujer que caminaba con su familia. Otros se sumaron espontáneamente al ver pasar la procesión. Desde la Parroquia Santa Teresita, algunos vecinos explicaron: “Estábamos almorzando, vimos la procesión y nos sumamos. Lo hacemos con fe y amor”.
La emoción se repitió entre las familias que avanzaban por las calles. “Sentimos emoción por la Virgen”, exclamó un matrimonio que participaba junto a su hija. También hubo jinetes: Emanuel, de la zona del Volcadero, integró un grupo de alrededor de 30 personas que acompañaron con banderas. “Es una alegría compartir esto con la Virgen”, sostuvo.
Una tradición que se transmite de generación en generación
La procesión reúne a quienes la acompañan desde hace años. “Hace 26 años que venimos con mi marido a llevar la imagen. Aquí continuamos”, contó una mujer emocionada. Otra fiel pidió por su salud: “Siento emoción por la Virgen. Acompaño a la Virgen hace muchos años. Pido por salud mental”. Un hombre resumió el sentimiento: “Venimos a acompañar la Virgen. Siento mucha emoción y la protección. Venimos a pedir y agradecer”.
El aniversario tuvo un significado especial para los vecinos de Bajada Grande, donde la tradición forma parte de la historia de varias generaciones. La procesión avanzó hacia ese sector de la ciudad para vivir uno de los momentos centrales de la celebración.
“Es hermoso que el corazón de nuestra madre hoy se está representando en la ciudad de Paraná. Después de 50 años de esta procesión náutica, para nosotros que somos de Bajada Grande es toda una vida. Desde chiquitas, siempre en la iglesia acompañamos la iniciativa del padre Orlando. Estoy feliz por eso y por tanta gente que está acompañando desde la Catedral para la llegada de nuestra madre en el río”, indicó una de las participantes.