La voz que asombró a Borges vuelve al Alto Valle: dos shows imperdibles de Jairo

Hace sesenta años, un pibe de Cruz del Eje se paró frente a Sandro y decidió que ese no era su camino. Lo que hizo después lo llevó a impresionar a Borges y a convertirse en 'la mejor voz de la Argentina'. Esta semana vuelve al Alto Valle con dos shows y un repertorio que repasa toda su vida.

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La voz que asombró a Borges vuelve al Alto Valle: dos shows imperdibles de Jairo
La voz que asombró a Borges vuelve al Alto Valle: dos shows imperdibles de Jairo

El cantante cordobés regresa a Río Negro y Neuquén para presentar un repertorio que recorre más de cinco décadas de música y adelanta canciones inéditas. Serán dos conciertos: este jueves, a las 21, en el Cine Teatro Español de Neuquén, y este viernes, a la misma hora, en el Complejo Cultural Cipolletti. Las entradas se consiguen a través de ticketwat.com.ar y en Flipper de Cipolletti.

“La mejor voz de la Argentina”, dijo de él Mercedes Sosa. Y lo dijo más de una vez. Se refería a Jairo. Y tenía razón. Tiene razón.

Al teléfono, su voz llega suave, amena, calma. Y cordobesa. A pesar de los años vividos lejos de casa, Jairo sigue siendo cordobés. Cuando habla, no parece ser el cantante que es. Pero lo es. Y lo es desde el momento en que decidió ser parte de aquella banda de rock de su Cruz del Eje natal, hace ya sesenta años.

De Marito González a Jairo: el camino de una voz única

Jairo fue rockero hasta que vio a Sandro y supo de inmediato que no, que rockero eran tipos como Sandro. Y, todavía llamándose Marito González, se aferró a un cancionero popular entre folclórico y melódico que lo consagró, primero en Buenos Aires y luego en España, donde, por impulso de Luis Aguilé, grabó Emociones, su primer disco. Era 1970 y Jairo, que recién comenzaba a llamarse así, tenía veintiún años.

Fue el comienzo de una trayectoria impresionante de más de cincuenta años de música que aún sigue abierta, a tal punto que acaba de estrenar una versión de “Chacarera de las piedras”, junto a Ricardo Mollo, que será parte de un nuevo disco. Por cierto, tiene otros dos por editar.

A sus 77 años, Jairo sigue cantando como en aquellas primeras veces, primero en Cruz del Eje, luego en Buenos Aires y tiempo después en Europa, donde se convirtió en una de las figuras más destacadas de la música popular argentina en el mundo.

Su voz impresionó incluso a Jorge Luis Borges, quien no supo cómo salir de su asombro cuando lo conoció en Madrid, en 1975. Jairo tenía apenas 25 años cuando fue convocado para interpretar doce poemas musicalizados, entre otros, por Astor Piazzolla, Eladia Blázquez, Eduardo Falú y Cuchi Leguizamón. Borges, que no era muy melómano y tampoco le entusiasmaba mucho la idea de ponerle música a sus poemas, quedó gratamente sorprendido cuando escuchó la voz que los interpretaba. Y más aún cuando lo conoció: lo que le sorprendió fue que semejante voz y tan virtuosa interpretación de sus textos le pertenecieran a un artista tan joven.

Una gira con paréntesis y un repertorio que repasa toda una vida

Consultado sobre los shows que dará en el Alto Valle, Jairo explicó: “Es una gira, pero un poco desordenada porque siempre se interrumpe por alguna cosa, porque tengo que viajar o porque tengo que hacer otra cosa a otro lado”. Y contó que hace diez días estuvo en París para hacer el programa de televisión más importante de Francia: “Fui, y me quedé, nada, dos días y medio y volví”.

Sobre el repertorio, adelantó que incluye canciones de distintas épocas que tuvieron repercusión. “De la primera época hay dos o tres canciones, dos canciones, sobre todo, que marcaron un poco el inicio de la carrera y que me permitieron, al ser exitosas, iniciar la carrera de una manera fuerte, de una manera consistente”, detalló. También habrá un tramo más denso, correspondiente al momento más fructífero de su carrera, y material de los últimos años, fruto de sus colaboraciones con distintos autores.

En ese sentido, recordó su sociedad creativa con el poeta cordobés Daniel Salzano, fallecido hace algunos años: “Nos conocimos justamente para componer canciones. Yo conocía mucho su obra poética, es un poeta maravilloso, increíble, muy moderno, con un lenguaje extraordinario y un estilo muy particular”. La particularidad de ese vínculo fue que componían a distancia, nunca se juntaban para escribir. “Yo no cambiaba ni una coma, nada”, aseguró Jairo.

Entre las canciones que presentará en vivo, hay un par de inéditas. “Me gusta mucho probarlas antes de grabarlas”, explicó. Una de ellas es “El recuerdo de París”, que todavía no grabó y formará parte de un disco próximo con todo el repertorio compuesto junto a Salzano. “Va a ser uno de los últimos discos que grabe seguramente”, anticipó.

Además, tiene listo un segundo volumen de 50 años de música, el disco que celebró la salida de su primer álbum en España en 1970 y que reunió dúos y tríos con artistas como Abel Pintos, Luciano Pereira, Elena Roger, Lisandro Aristimuño, Juan Carlos Baglietto, Nahuel Pennisi, Pedro Aznar y León Gieco, entre muchos otros. En esta nueva entrega ya terminó una versión de “Morir enamorado” con Jorge Rojas, y otras con Silvio Rodríguez, Sandra Mihanovich y Ricardo Mollo.

Con Mollo abordaron “Chacarera de las piedras”, de Atahualpa Yupanqui. “A Ricardo Mollo le gusta mucho el folclore. Y yo hace tiempo que quería grabar una canción con él”, contó. El guitarrista se sacó las zapatillas, se sentó en el piso, agarró la guitarra y empezó a tocar. “¡Grabó catorce solos! Pero tenía razón, porque decía uno, después decía, sigamos, sigamos, sigamos y el decimocuarto que hizo fue el que quedó”, relató entre risas.

Los primeros años: rock, rebeldía y el flechazo con Sandro

Jairo empezó a cantar cuando tenía siete u ocho años. A los catorce habló con sus padres y les dijo que quería ser cantante. Había formado con otros amigos el primer grupo de rock del norte de Córdoba, The Twister Boys. “Teníamos mucho éxito, nos iba muy bien”, recordó. Lo único que no consiguieron fue grabar un disco. “Me hubiera gustado tener como testimonio de eso, porque era un grupo que sonaba muy, muy bien”, lamentó.

Esa etapa terminó cuando vino a Buenos Aires a cantar en Escala Musical, el programa musical seguido por la juventud, con un contrato por un año entero en Canal 13. Allí debutaron Sandro y los de Fuego, y al final de la temporada llegaron los Gatos Salvajes con Litto Nebbia. En ese mismo programa también apareció por primera vez en televisión el Flaco Spinetta, que tenía la misma edad que Jairo y cantó “Sabor a nada”, de Palito Ortega.

Sobre por qué no siguió con el rock, Jairo fue categórico: “Cuando yo llegué y lo vi a Sandro, yo dije: no puedo hacer esto, no puedo hacer esto porque ya lo está haciendo Sandro primero y lo estaba haciendo maravillosamente bien”. Además, señaló que el rock de aquella época exigía una actitud de rebeldía que él no tenía. “Yo carecía de rebeldía porque era un chiquito que vivía feliz y eso se notó cuando me lo propusieron”, confesó. Cuando le ofrecieron sumarse a la banda, su primera respuesta fue: “Bárbaro, un grupo de rock and roll me encanta. Lo que pasa es que tengo que pedirle permiso a mi viejo”.

Con esa mezcla de humildad y talento, Jairo llega al Alto Valle para repasar una carrera que lo llevó de los escenarios de Córdoba a los de Europa, con una voz que sigue siendo, como dijo Mercedes Sosa, la mejor de la Argentina.

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