La zafra tucumana avanza, pero los caminos rurales juegan una mala pasada
Un productor tucumano viene siguiendo el avance de la zafra y lanzó una advertencia sobre los caminos rurales. Hay un tramo de la campaña que todavía no está resuelto y depende de algo que nadie controla.
El avance de la zafra azucarera en Tucumán está lejos de ser el esperado. Las lluvias y el deterioro de los caminos rurales complican la cosecha, y la campaña podría estirarse hasta fines de noviembre o principios de diciembre, siempre atada a lo que dicte el clima.
El dato lo aportó el productor azucarero y periodista Eric Ginel, en diálogo con Los Primeros. Su advertencia es concreta: las dificultades para entrar y salir de los campos golpean por igual a los equipos de cosecha y al transporte de la caña.
Lloviznas que alcanzan para trabar todo
No hace falta una gran tormenta. Las lloviznas persistentes de la semana pasada bastaron para complicar los suelos y los caminos terciarios. “Por ahí se deterioran con un mínimo de lluvia y quedan inutilizados”, explicó Ginel.
Con ese panorama, los equipos de cosecha y transporte pueden quedar prácticamente atrapados dentro de los campos, sin margen para moverse.
El productor reconoció que dos días de sol mejoraron la situación, aunque la incertidumbre sobre los tiempos necesarios para completar los trabajos sigue intacta. Y remarcó que esta podría ser una de las campañas más importantes de los últimos años en superficie sembrada y producción estimada. La extensión de la zafra, claro, dependerá de cuánto acompañe el clima en las próximas semanas.
El precio del azúcar, con estabilidad
En materia de precios, Ginel señaló que el mercado mostró mayor estabilidad durante la campaña. Según su análisis, eso se explica por la política de exportaciones, la producción de alcohol y etanol y los acuerdos de los últimos años.
“Vamos a arrancar un final de zafra con un precio sostenido en buenos niveles, no niveles demasiado altos”, sostuvo.
Las perspectivas también abren una ventana de mejora para el verano. De acuerdo con Ginel, los mejores precios suelen registrarse entre enero y abril, por lo que quienes conserven azúcar para comercializar en ese período podrían encontrar condiciones más favorables. Igual, aclaró que toda estimación a futuro tiene margen de error, sobre todo en un contexto de menor consumo.
La meta: levantar toda la cosecha
Por ahora, la prioridad del sector no pasa por las cotizaciones sino por terminar la recolección. “La preocupación del día a día es que pueda levantarse toda la cosecha”, remarcó Ginel.
Productores e ingenios necesitan completar los trabajos antes de que las condiciones climáticas impidan seguir con la actividad. Esa es la carrera contra el reloj que hoy define la zafra tucumana.