La Zona Franca de Comodoro: 55 hectáreas que nadie sabe qué esconden
La pelea por la Zona Franca en Comodoro suma un nuevo capítulo: 55 hectáreas al norte de Caleta Córdova están en juego y el Concejo debate dos proyectos que ni siquiera aclaran qué se va a producir ahí. Lo que sí se sabe es que hay inversores esperando y que el tiempo corre. ¿Qué se esconde detrás de la demora?
El Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia debate dos proyectos para ampliar la Zona Franca con 55 hectáreas al norte de Caleta Córdova, pero ninguna de las iniciativas define qué actividades se radicarían ni cuántos empleos generarían. Las propuestas, una del Ejecutivo municipal y otra del bloque Despierta Chubut, llegaron al recinto el mismo día y ya desataron cruces políticos.
La discusión por la ampliación de la Zona Franca volvió a tomar temperatura en el Concejo Deliberante. Las dos iniciativas buscan asignar unas 55 hectáreas municipales ubicadas al norte de Caleta Córdova para incorporarlas al régimen. Sin embargo, hasta ahora ninguno de los textos detalla el programa productivo que se pretende desarrollar, qué inversiones podrían concretarse ni cuál sería el impacto en la generación de empleo para la ciudad.
El punto en común es claro: ambos proyectos se centran en la cesión de tierras públicas a privados. Las diferencias aparecen en las condiciones. Mientras una propuesta plantea una transferencia más directa, la otra incorpora mayores controles municipales, como la exigencia de un plan de desarrollo e inversiones, la posibilidad de revertir la cesión ante incumplimientos y una distribución específica de actividades dentro del predio.
Los obstáculos que frenan el avance
Más allá de las diferencias, los proyectos tienen por delante varios pasos formales. Entre ellos, la desafectación del terreno del dominio público municipal, la definición del plazo de cesión y el cumplimiento del procedimiento de doble lectura y audiencia pública. Además, deberán ser supervisados por las áreas de planeamiento, infraestructura, ambiente y servicios, y contar con un Estudio de Impacto Ambiental antes de cualquier autorización.
En ese contexto, la discusión política parece haber avanzado más rápido que el procedimiento técnico. Mientras algunos sectores cuestionan una supuesta falta de tratamiento o sostienen que las iniciativas están frenadas, el análisis en comisión todavía tiene definiciones pendientes.
El contraste con Trelew
La Subzona Franca de Trelew nació con un perfil productivo definido y un esquema de desarrollo concreto sobre 165 hectáreas del Parque Industrial. El proyecto apuntó desde el inicio a captar inversiones vinculadas a la pesca, la lana, las cerezas y las industrias metalmecánica, alimenticia y textil, mientras avanzaban los pasos administrativos para garantizar la disponibilidad y seguridad jurídica de los terrenos.
El gobernador Ignacio Torres sostuvo al presentar la iniciativa que surgió de “un minucioso estudio técnico y del análisis de la situación productiva, social y económica de la ciudad”, con participación de trabajadores, puertos y cámaras empresariales.
Ese proceso fue acompañado por inversiones concretas. Actualmente avanzan obras de infraestructura por más de $5.292 millones, los terrenos disponibles ya tienen solicitudes y comenzaron las primeras radicaciones empresariales. Entre ellas aparece Pesquera Mediterráneo del Sur, que proyecta comenzar a operar en diciembre con alrededor de 120 trabajadores y alcanzar los 400 hacia fines de 2027. También Buenos Aires Pesca inició movimientos de suelo para desarrollar una planta industrial destinada al procesamiento de productos pesqueros, mientras otras empresas reservaron parcelas o presentaron proyectos para instalarse.
¿Qué se sabe del proyecto de Comodoro?
Más allá de lo que formalmente plantean las iniciativas, en los últimos meses los impulsores del proyecto desde ámbitos legislativos y referentes privados cuestionaron que “hay falta de interés para su tratamiento”. Desde el otro lado, la respuesta es que el proyecto productivo no se conoce ni se presentó formalmente. Lo único que circula es una iniciativa que busca transferir tierras públicas a privados.
El caso más concreto que trascendió públicamente es un proyecto de maricultura al norte de Caleta Córdova, que contemplaría una producción industrial de salmónidos con destino a exportación. La iniciativa fue vinculada directamente con la necesidad de contar con tierras disponibles dentro de la Zona Franca para aprovechar sus beneficios aduaneros y fiscales, antes de que se avance eventualmente con la cesión.
Por su parte, la administradora del Puerto de Comodoro Rivadavia y presidenta del Comité de Vigilancia de la Zona Franca, Digna Hernando, sostuvo que existen otras iniciativas industriales, productivas y vinculadas a la innovación interesadas en instalarse bajo ese régimen. “Hay proyectos concretos que intentan instalarse en la Zona Franca, que son industriales, de innovación y productivos”, afirmó.
Según explicó, uno de los principales obstáculos es que las 55 hectáreas originalmente previstas para el área industrial dejaron de estar disponibles luego de ser destinadas durante la gestión municipal anterior al Parque Urbano Ambiental. Frente a esa situación, uno de los proyectos presentados en el Concejo propone incorporar una nueva fracción de tierras municipales al norte de Caleta Córdova.
Hernando advirtió además que la demora en resolver la disponibilidad del suelo puede afectar esas posibles inversiones. “Los privados que tienen proyectos con mucha potencialidad te esperan un tiempo determinado, pero en algún momento esa espera necesariamente tiene que terminar cuando no hay respuestas”, señaló.
Por ahora, buena parte de esa información surge de declaraciones públicas y conversaciones no formales alrededor de los proyectos.
Reclamos políticos y una discusión incompleta
La discusión por la Zona Franca tuvo un nuevo capítulo en la última sesión del Concejo. La concejal del PRO, Luciana Ferreira, vinculó el proyecto con el deterioro de los indicadores económicos de Comodoro y reclamó acelerar su tratamiento. “La situación socioeconómica de la cuenca nos obliga a reaccionar, es inadmisible que nosotros no hagamos nada con los números de desempleo que se conocieron”, sostuvo.
Ferreira planteó que la ciudad debe retomar una agenda de diversificación productiva que, según recordó, comenzó a discutirse a fines de los años 90 con proyectos vinculados al puerto, la tecnología, la logística y la Zona Franca. “Todo ese trabajo se archivó, nada se concretó”, cuestionó, y agregó: “Es urgente y determinante que se trate el proyecto de la Zona Franca, que se ponga en funcionamiento y que se conecte el puerto con la economía local”.
La concejal también apuntó contra el oficialismo por la demora en el tratamiento. “No sé qué estamos esperando”, afirmó. La respuesta llegó de Omar Lattanzio, del PICHL, quien llevó el debate hacia las responsabilidades políticas acumuladas y recordó sus gestiones para intentar reactivar el astillero de Comodoro.
“Le pedí colaboración a Ana Clara Romero, no me dio un tronco de nada. Lo mismo pasó con Digna, tampoco me ayudó absolutamente nada”, sostuvo. Lattanzio cuestionó que la discusión se concentre únicamente en las responsabilidades del actual oficialismo y reclamó revisar también lo ocurrido en gestiones anteriores. “Si queremos hablar de ahora para adelante, hablemos un poquito para atrás, cuando no hicieron absolutamente nada para fuentes de trabajo que no sea petróleo en la ciudad”, expresó.El concejal cerró con un llamado a evitar que el proyecto quede atrapado en la disputa partidaria: “Si tenemos que trabajar, trabajemos juntos, pero tampoco nos encerremos en que el beneficio es mío, que esto es tuyo”.
Más allá del cruce político, el debate deja una cuestión pendiente: qué impacto concreto tendrá para Comodoro destinar 55 hectáreas municipales a la ampliación de la Zona Franca y bajo qué compromisos productivos se hará esa cesión. La secuencia abre una discusión más amplia sobre la planificación económica de la ciudad, con el contraste con Trelew como telón de fondo.