Lágrimas, fe y 50 años de historia: así vivió la familia Báez la primera Pachamama sin Severo
Emoción, lágrimas y 50 años de tradición: la familia Báez celebró la primera Pachamama sin Severo. ¿Qué palabras quebraron a Viviana? Los detalles del homenaje que unió a toda la comunidad.
Con el pozo abierto, sahumerios encendidos y una emoción que brotó en lágrimas, la familia Báez encabezó este 1° de agosto la celebración del Día de la Pachamama en Villa Primavera. Fue una jornada histórica: la primera sin la presencia física de Severo Báez, el referente que durante cinco décadas mantuvo viva esta tradición en Salta.
El Centro de Residentes Vallistos y Puneños se convirtió en el epicentro de la festividad, donde cientos de personas se acercaron para rendir homenaje a la Madre Tierra con el ritual de la boca de la Pachamama, una ceremonia sagrada de gratitud y reciprocidad.
Un homenaje entre sahumerios y folclore
El aire se cargó de sahumerios, utilizados para limpiar las energías negativas y dar paso a las buenas vibras, tal como manda la tradición. El ambiente se llenó de alegría, armonía y el ritmo del folclore, con bailes, pañuelos en alto y comidas típicas del norte argentino que compartieron los asistentes.
La ofrenda no escatimó en detalles: carne, empanadas, guisos, pan, bollos, frutas, vino, cerveza y otras preparaciones fueron depositadas en el pozo, mientras el lugar se decoró con papel picado y adornos festivos para la ocasión.
Las palabras que quebraron a Viviana Báez
Antes de comenzar el ritual, Viviana Báez, hija de Severo, tomó la palabra y emocionó a todos los presentes. Entre lágrimas, recordó el legado de sus padres y agradeció a la comunidad por mantener viva la tradición.
“Agradecemos a todos los que nos acompañan año a año para que juntos mantengamos vivas las tradiciones y la cultura. Son 50 años de tradición, de identidad. Cincuenta años en los que mis padres han luchado para que esto siga vivo. En todos lados se habla de la Madre Tierra. Cuando ellos vinieron de sus pagos y comenzaron aquí a rendir homenaje a la Pachamama, muchos no entendían por qué lo hacían, pero hoy aquí está”, expresó.
“Está marcada nuestra tradición, nuestra cultura, y por siempre vamos a agradecer a mi padre, Severo Báez, que hoy nos acompaña desde el cielo, pero también está en nuestros corazones. Vamos a seguir adelante porque esta es la herencia más rica que nos dejaron Severo Báez y Rafaela Gaspar. Que nunca se pierda la cultura y que viva la Pachamama”, agregó.
“El Día de la Pachamama es como la Navidad”
En diálogo con los presentes, Viviana comparó esta festividad con la Navidad, destacando el reencuentro familiar que genera. “Para mí es como la Navidad. Es una fiesta en la que no puede faltar nadie: hermanos, hijos, nietos, bisnietos, yernos y nueras. Es algo muy importante para nosotros porque somos agradecidos con nuestra Madre Tierra, la Pachamama, y una vez al año tenemos que cumplir con ella”, afirmó.
También dejó un consejo para quienes deseen sahumar sus hogares: “Lo más importante antes de sahumar es hacerlo con verdadera creencia. Hay que creer en lo que uno está por hacer y hacerlo con mucha fe. Sahumar es limpiar todo lo malo, pero también preparar el lugar para recibir todo lo bueno. Si no tienen los ruchullos del campo, como la coa o la chacha, pueden sahumar con azúcar o con hierbas. Siempre que sea con fe, todo vale. Hay que hacerlo con el corazón y con respeto a la Madre Tierra”, explicó.
Finalmente, agradeció la presencia de todos y destacó el legado familiar: “Nosotros hacemos esto desde toda la vida. Acompañamos a mi padre y hoy seguimos nosotros. Gracias a todos por venir, por acompañarnos y por compartir este homenaje a la Pachamama. Hace 50 años que rendimos tributo a nuestra Madre Tierra”, concluyó.
Voces de la comunidad: una tradición ancestral
Uno de los asistentes resaltó el valor histórico de la celebración: “El Día de la Pachamama es una tradición de antaño que tenemos todos los vallistos. Se realiza desde tiempos ancestrales, incluso antes de la llegada de los colonos. Representa lo que somos. La gente del norte agradece a la Pachamama por el alimento, el sustento y el trabajo de cada día. Es un momento para devolverle, simbólicamente, todo lo que nos brinda durante el año. El primero de agosto abrimos el mojón y le convidamos vino, gaseosa, cerveza o chicha. Esa es nuestra manera de agradecer a la Madre Tierra”, expresó.
Una mujer que participó del homenaje también compartió su sentir: “Esta es una tradición ancestral. Mi familia es de los Valles Calchaquíes y siempre la hemos mantenido viva para que nos vaya bien, para tener buenas cosechas, prosperidad en los negocios, salud y bienestar para toda la familia. Eso es la Pachamama: agradecer siempre”, manifestó.
Patrimonio cultural: el reconocimiento a la casa de Severo Báez
La jornada tuvo un cierre especial con la declaración del Centro de Residentes Vallistos y Puneños, la casa de Severo Báez y Rafaela Gaspar, como Lugar de Memoria del Patrimonio Cultural Inmaterial. Un reconocimiento a su aporte en la preservación y transmisión de las expresiones culturales de la comunidad vallista y puneña.