Lanzó cohetes durante más de 10 años: qué es hoy el campo de Mar Chiquita
¿Qué pasó con el campo de la costa atlántica donde la Argentina lanzaba cohetes hace más de 50 años? La respuesta está en las 1753 hectáreas que hoy ocupa.
Lo que durante más de una década fue una base de lanzamiento de cohetes, hoy es una de las reservas naturales más grandes de la provincia de Buenos Aires. El predio Campo Mar Chiquita, sobre la costa atlántica bonaerense, cambió por completo su función: pasó de la actividad aeroespacial a la preservación de ecosistemas.
Entre los años 60 y principios de los 70, en ese terreno funcionó una de las dos bases del Centro de Experimentación de Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados (CELPA). La otra estaba en Chamical, La Rioja.
Cómo era el campo bonaerense que lanzaba cohetes
Con el correr de los años, la base Mar Chiquita se transformó en uno de los principales centros de actividad aeroespacial del país. Allí se hacían desde pruebas de funcionamiento hasta el lanzamiento y la recuperación de prototipos de cohetes.
Entre los modelos que se probaron aparecen el Dragón 37, el Dragón 38 y el Martín Pescador 8. Todavía hoy, algunas instalaciones del viejo predio siguen en pie dentro de la reserva como testigos de ese pasado ligado a la investigación espacial.
El 6 de mayo de 1970 se concretó una de las pruebas más relevantes en Mar Chiquita: el lanzamiento de un Dragón 37. El objetivo del cohete era estudiar la magnetosfera y llegó a una altura estimada de 425 kilómetros.
Qué es hoy la reserva de 1753 hectáreas
El 16 de junio de 2009 se oficializó la creación de la Reserva Natural de la Defensa Campo Mar Chiquita-Dragones de Malvinas. Tiene 1753 hectáreas y está administrada por la Fuerza Aérea Argentina.
Su objetivo es proteger distintos ambientes de las ecorregiones Pampa y Mar Argentino. En el terreno conviven pastizales pampeanos, playas, médanos, bañados, arroyos, pequeñas lagunas y cangrejales.
La fauna incluye zorros grises, carpinchos, coipos, gatos monteses y varias especies de peces y reptiles. Además, se estima que hay cerca de 168 especies de aves, muchas migratorias, que usan el lugar para descansar y alimentarse.
Así, un terreno que durante años estuvo vinculado al desarrollo aeroespacial del país hoy cumple una función completamente distinta: preservar los ambientes naturales característicos de la costa atlántica bonaerense.