Las dos mujeres de la escritura niegan conocer al funcionario: el dato que complica la compra del departamento

Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, las mujeres que figuran como acreedoras en la hipoteca de US$200.000 para la compra de un departamento en Caballito por Manuel Adorni, negaron conocer al funcionario o haberle prestado dinero, según consultas periodísticas.

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Las dos mujeres de la escritura niegan conocer al funcionario: el dato que complica la compra del departamento

Una nueva revelación sobre la compra de un departamento en Caballito por parte del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y su esposa Bettina Angeletti, agrega una capa de sospecha a una operación ya bajo la lupa judicial. Las dos mujeres que figuran como acreedoras en la hipoteca privada negaron conocer al funcionario o haberle prestado dinero, según consultas periodísticas.

La operación, firmada el 18 de noviembre de 2025, involucró la adquisición de una unidad funcional de casi 200 metros cuadrados en la calle Miró al 500, en Caballito, por US$230.000. Según el informe de dominio del Registro de la Propiedad Inmueble, la compra se financió con una hipoteca privada de US$200.000, dividida en partes iguales entre Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64 años. Esto dejaría un aporte propio de solo US$30.000 por parte de Adorni y Angeletti.

¿Qué dijeron las supuestas acreedoras?

Beatriz Viegas, jubilada, respondió a una consulta periodística que no conocía a Manuel Adorni. Al preguntarle si alguna vez le había cedido dinero en forma de hipoteca, su reacción fue contundente: “Ay, no, no, no. Gracias”, antes de cortar la comunicación.

En el caso de Claudia Sbabo, una mujer que atendió su teléfono indicó, al ser consultada sobre si conocía a Adorni o si había intervenido en la compra del inmueble: “Yo no lo conozco, la verdad que no sé si ella”. Y cuando le preguntaron si Sbabo le había prestado dinero al funcionario, la respuesta fue tajante: “No, ni idea de esas cosas”.

Este contraste entre lo que figura en la escritura y las negativas de las mujeres es el punto que vuelve más delicada la situación del jefe de Gabinete.

Detalles de la propiedad y operaciones anteriores

La propiedad, ubicada en una zona de alto valor inmobiliario, tiene 120 metros cuadrados cubiertos, más un patio y el proporcional de una cochera en planta baja. La escritura indica que el inmueble quedó a nombre de Manuel Adorni y Bettina Angeletti en partes iguales, un 50% para cada uno.

La operación ya había despertado ruido porque, al momento de concretarla, Adorni no se había desprendido de su vivienda anterior en Parque Chacabuco, sobre avenida Asamblea. Además, un año antes, la familia había sumado otra propiedad: una casa en el country Indio Cua Golf Club, en Exaltación de la Cruz, registrada a nombre de su esposa.

Otro dato que llamó la atención es que en ambas operaciones figura la misma escribana, Adriana Nechevenko.

¿Quiénes son Beatriz Viegas y Claudia Sbabo?

Beatriz Viegas, de 72 años, aparece vinculada a antecedentes societarios ligados al rubro de la construcción y la actividad inmobiliaria. Según registros oficiales, fue socia de Nazca Gold SRL, una firma con objetos que incluían ejecución de obras, remodelaciones, señalización, mantenimiento, y compra, venta e hipoteca de inmuebles. También figuran a su nombre transferencias de habilitaciones de hoteles sin servicio de comida en Flores y Almagro.

En cambio, Claudia Sbabo, de 64 años, presenta un perfil mucho más bajo en registros públicos. Según lo difundido, no registra actividad empresarial y figura como empleada en relación de dependencia en una editorial, además de estar afiliada al PAMI.

Este contraste alimenta las preguntas alrededor de la operación: ¿quién puso realmente el dinero? ¿Hubo una financiación real de particulares o una estructura montada para justificar la compra?

La reventa exprés y la conexión con el vendedor anterior

Viegas y Sbabo habían adquirido el departamento en mayo de 2025 en condominio, según los registros. Es decir, solo seis meses antes de vendérselo a Adorni y su esposa.

Lo compraron por US$200.000 y luego lo vendieron por US$230.000, lo que representa una suba del 15% en un plazo muy corto. El vendedor anterior había sido Hugo Alberto Morales, exfutbolista con pasado destacado en Huracán, Lanús y selecciones juveniles argentinas.

La secuencia completa —compra, reventa rápida, hipoteca privada, dos acreedoras que luego niegan conocer al comprador— es la que ahora alimenta la controversia pública.

Contexto de la polémica patrimonial de Adorni

La polémica patrimonial alrededor de Adorni no empezó con este departamento. En los últimos días ya había quedado bajo presión por otras revelaciones sobre su evolución patrimonial, entre ellas un viaje a Punta del Este en avión privado y la aparición pública de bienes no explicados con claridad.

Frente a esos cuestionamientos, el funcionario había ensayado una defensa política al afirmar que “su patrimonio lo construyó en 25 años en el sector privado” y que “no tiene nada que esconder”. También sostuvo que las explicaciones sobre su situación patrimonial las iba a dar en la Justicia y no ante el periodismo, y deslizó que algunos bienes todavía no figuraban porque correspondían a la declaración jurada de 2025, aún no presentada al momento de sus dichos.

Sin embargo, la presión no afloja. Por el contrario, este nuevo capítulo abre un frente más incómodo: ya no se trata solo de cuánto compró o qué declaró, sino de si la documentación de la operación refleja una financiación real y verificable.

Investigación judicial en curso

La causa judicial en torno a Adorni busca establecer si hubo o no un incremento patrimonial injustificado desde que ingresó a la función pública. En ese marco, la compra del departamento de Caballito aparece como una de las operaciones más sensibles, porque obliga a reconstruir el origen de los fondos, la trazabilidad del préstamo y la consistencia entre los documentos y la realidad económica de las partes involucradas.

La novedad conocida este lunes puede tener peso en ese expediente: si quienes figuran como prestamistas niegan conocer al funcionario o intervenir en la financiación, la explicación patrimonial de la operación se vuelve todavía más frágil.

Impacto político y preguntas abiertas

El caso estalla en un momento especialmente delicado para el Gobierno, porque Adorni es una de las figuras más visibles del mileísmo y uno de los funcionarios de mayor exposición pública. La situación ya dejó de ser una simple discusión sobre declaraciones juradas para convertirse en un problema político serio, con impacto en la credibilidad del discurso oficial sobre transparencia, privilegios y “casta”.

La pregunta que ahora queda abierta es simple, pero incómoda: si las mujeres que aparecen como acreedoras dicen no conocer a Adorni, entonces ¿quién le financió realmente la compra del departamento de Caballito?

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