Las Grutas y San Antonio dan inicio a la temporada de ballenas: un mar rebosante de vida

¿Sabías que Las Grutas ya tiene su temporada de ballenas? El Golfo San Matías se llena de vida y los prestadores se organizan para un avistaje profesional. Descubrí todos los detalles de esta experiencia única.

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Las Grutas y San Antonio dan inicio a la temporada de ballenas: un mar rebosante de vida
Las Grutas y San Antonio dan inicio a la temporada de ballenas: un mar rebosante de vida

Mientras la playa aún duerme, Sebastián Leal ya está en marcha hacia el mar. Son las 9 de la mañana y, bajo la superficie aparentemente inmóvil del Golfo San Matías, un espectáculo natural se despliega: ballenas que llegan, madres que nadan junto a sus crías y grupos que se encuentran mar adentro. Las Grutas acaba de inaugurar formalmente su temporada de ballenas, aunque para los lugareños la historia comenzó mucho antes.

“En realidad, la temporada de fauna marina ya arrancó, porque cuando empiezan a llegar las primeras ballenas comenzamos con los avistajes, llevamos gente y empezamos a vender la excursión”, cuenta Leal, de Cota Cero. La clave está en esperar el momento justo: no se trata de fijar una fecha arbitraria, sino de observar el Golfo, conocer sus movimientos y determinar cuándo hay suficientes animales para garantizar una experiencia inolvidable.

“Ponemos una fecha de lanzamiento cuando ya tenemos una densidad de ballenas importante, como para garantizar los avistajes”, explica. Y aclara que en este Golfo los ejemplares se dispersan, pero hay suficientes: “Hay animales suficientes, ejemplares cerca de la costa, madres con crías, adultos y grupos de cópula. Cuando uno sale a navegar ya puede buscar hacia dónde encontrar los animales”.

Un mar que es escenario de fauna

Agosto y septiembre son, para Leal, mucho más que los meses de la ballena franca austral. “Yo siempre digo que agosto y septiembre en Las Grutas son meses de fauna marina”, afirma. En una misma navegación pueden aparecer delfines, lobos marinos y ballenas. “Si a esto le sumás que es la temporada más alta de ballena franca, te da que en una misma navegación te podés cruzar con distintas especies”. Y agrega: “La cantidad de aves que tenemos en esta época es impresionante”.

Un trabajo coordinado y respetuoso

La actividad también está cambiando puertas adentro. Los prestadores náuticos decidieron volver a trabajar juntos y reflotar una asociación que había nacido en 2014, cuando el avistaje era una apuesta incipiente. Hoy buscan que las embarcaciones trabajen de manera coordinada: “En vez de salir cada lancha con menos pasajeros, llenamos una lancha, sale, llenamos otra y sale”, explica Leal. La decisión tiene una doble razón: mejorar la actividad y reducir el impacto sobre los animales.

Detrás de esa organización hay años de aprendizaje y también ciencia. El proyecto de avistaje, cuando nació, rápidamente se cruzó con investigadores que comenzaron a estudiar el comportamiento de la fauna, la densidad de animales, las distancias de acercamiento y la cantidad de embarcaciones que pueden operar en una misma zona. Incluso se realizan vuelos para los censos costeros.

“El proyecto arrancó tratando de poner un producto nuevo en el invierno en Las Grutas, pero eso desembocó en un montón de cosas”, recuerda Leal. El objetivo, dice, es que el avistaje crezca, pero sin perder aquello que lo hace posible: “Lo que tenga que cambiar es para que el avistaje sea cada vez más profesional y que se proyecte en el tiempo”.

Para quienes viven allí, el mar no es solamente un recurso turístico. Es parte de su propia historia. “Somos gente que vivimos acá; en mi caso, nací y crecí acá. Tenemos un respeto sobre el ambiente muy grande y pretendemos que nuestros hijos sigan disfrutando de lo mismo”, cuenta Leal. Por eso insiste en que el avistaje no debería convertirse en una experiencia masiva y vacía: “Que no sea algo en lo que la gente no se lleve contenido”. La idea es que quien suba a una lancha vuelva a tierra sabiendo algo más sobre aquello que acaba de contemplar.

Buceo en el Golfo San Matías

Mientras muchos llegan a ver las ballenas, el invierno también encuentra otra manera de meterse en el mar: bajo la superficie, cinco barcos hundidos forman hoy un parque submarino que atrae a buzos de distintos puntos del país. “En verano vendemos mucho el bautismo submarino. En invierno nuestro fuerte es el buceo deportivo”, cuenta. Las escuelas ya tienen fechas marcadas en el calendario y llegan durante agosto y septiembre. Así, entre una ballena que asoma el lomo y un buzo que desaparece bajo el agua, Las Grutas encuentra en el mar una forma de vivir el invierno.

Datos útiles

La distancia por tierra desde Neuquén hasta Las Grutas es de unos 500 km. Un departamento frente al mar sale $86.000 (Bahía Creek). Salinas del Gualicho (a 60 km de Las Grutas, Río Negro) dura unas 4 a 5 horas.

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