Las lluvias llegaron pero los embalses todavía están en rojo: ¿alcanzará para salir de la sequía?
Las lluvias alivian la sequía en la región, pero los embalses siguen en niveles críticos. ¿Podrán recuperarse antes del verano? Los detalles que no te contaron.
Las precipitaciones que cayeron sobre la cordillera empezaron a cambiar el panorama de la sequía que castiga a las cuencas de los ríos Limay y Neuquén. Sin embargo, los principales embalses de la región siguen muy por debajo de lo normal para esta época del año.
Según la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), el sistema está en una etapa de transición: los aportes hídricos aumentaron, pero todavía no alcanzan para recuperar las reservas perdidas.
El organismo proyecta que los caudales seguirán subiendo en las próximas semanas si las lluvias continúan, lo que ayudaría a aliviar parcialmente la emergencia hídrica. Pero aclararon que los niveles actuales están lejos de los valores habituales para mediados del invierno.
¿Cuánto falta para los niveles normales?
En el río Limay, la represa de El Chocón está unos cuatro metros por debajo de su cota promedio. Peor está Piedra del Águila, con un déficit de casi siete metros. La AIC explicó que la recuperación más efectiva ocurre cuando una nevada copiosa es seguida por lluvias que aceleran el deshielo y llevan el agua directo a los embalses, un proceso que suele darse entre septiembre y octubre.
Un invierno con poca nieve
Las nevadas en las cuencas del Limay y Neuquén fueron moderadas hasta ahora. Las lluvias más fuertes se concentraron al norte, en la cuenca del río Colorado. Por eso, el impacto en las reservas hidroeléctricas sigue siendo limitado.
Durante mayo, se liberaron grandes volúmenes de agua para cubrir la alta demanda eléctrica por las primeras olas de frío, pero el balance anual está por debajo de los caudales medios históricos. En esos casos, el sistema eléctrico nacional recurre más a la generación hidroeléctrica cuando otras fuentes escasean.
La AIC recién podrá hacer estimaciones más precisas sobre los embalses para el próximo verano en primavera, usando datos de una red de estaciones meteorológicas que monitorean la nieve en la alta cuenca.
Este escenario llega después de que el Gobierno de Neuquén informara durante el verano que la provincia vivió el año hidrológico más seco en cien años, según análisis de la AIC. En ese momento, advirtieron que la combinación de un invierno con poca nieve y un verano extremadamente seco redujo drásticamente las reservas en ríos, lagos y acuíferos.
Para que el sistema se recupere, hacen falta precipitaciones sostenidas en el período frío y una buena acumulación de nieve en la cordillera, que es la principal reserva natural que alimenta los ríos durante el deshielo.
Se necesitan entre 300 y 400 milímetros
Especialistas señalaron que para estabilizar el sistema hidrológico harían falta entre 300 y 400 milímetros de lluvia durante el otoño, sobre todo entre abril y mayo, que es el período clave para la recarga. Grandes lagos como Aluminé y Huechulafquen actúan como reservorios estratégicos, pero su recuperación es lenta y depende de lluvias constantes.
El panorama se complica por el aumento de las temperaturas. En Neuquén, cada vez hay más días extremos y noches que no refrescan, lo que eleva la demanda de agua y energía y aumenta el estrés térmico en la población.
El gobierno de Neuquén ya destinó $90.000 millones de pesos para paliar los efectos de la sequía en potabilización y ganadería, y reforzó el monitoreo hidrológico con obras de infraestructura como redes, plantas potabilizadoras, acueductos y almacenamiento, además de campañas para promover el uso responsable del agua.