Las noticias de guerra invaden la habitación de los chicos: el consejo de los expertos que pocos padres siguen
¿Qué decirle a un niño asustado por las noticias de guerra? Los expertos revelan el error que la mayoría de los padres comete al intentar calmarlos y la estrategia simple que sí funciona.
Las imágenes de conflictos armados saturan pantallas y redes sociales, generando un desafío urgente para las familias. La psicóloga Elisabeth Raffauf advierte que “las preocupaciones de los adultos hace tiempo que llegaron a las habitaciones de los niños”, borrando la frontera entre los problemas globales y la vida cotidiana de los más pequeños.
Este fenómeno expone a los niños a escenas de guerras y catástrofes ambientales que pueden ser difíciles de procesar. Estos miedos modernos se suman a las preocupaciones habituales de la infancia, como la soledad o el rendimiento escolar, creando una carga emocional compleja.
¿Por qué las noticias impactan tanto en los niños?
Según UNICEF, la exposición permanente a la información a través de internet y las redes sociales intensifica una sensación constante de amenaza. La organización alerta que un flujo ininterrumpido de imágenes y titulares perturbadores puede crear la ilusión de que la crisis rodea por completo al espectador.
Para los niños en edad temprana, la distinción entre lo que ocurre en una pantalla y su propia realidad suele ser difusa. Una noticia que sucede a miles de kilómetros puede, por lo tanto, percibirse como un peligro inmediato y cercano, generando ansiedad y angustia.
La psicóloga alemana, que investiga los temores en la infancia y adolescencia desde hace años, subraya la magnitud de este cambio en la experiencia infantil.
El error común que cometen los padres al intentar calmarlos
Frente al miedo de sus hijos, una reacción instintiva de muchos adultos es intentar tranquilizarlos negando el peligro. Sin embargo, los especialistas coinciden en que esta estrategia puede ser contraproducente. Negar el miedo puede generar más confusión en el niño, quien interpreta que su sentimiento es incorrecto.
“Si los padres dicen: ‘No tienes por qué tener miedo’, el niño piensa que su sentimiento es incorrecto y eso es muy inquietante”, explica Raffauf. En lugar de minimizar las preocupaciones, UNICEF recomienda validar las emociones y acompañarlas, reconociendo su legitimidad.
¿Cómo y cuándo iniciar la conversación?
Evitar el tema o guardar silencio no suele ser de ayuda y puede aumentar la incertidumbre. Los expertos proponen estrategias concretas para abordar estas charlas difíciles. UNICEF sugiere que los padres primero intenten averiguar qué saben los chicos sobre la situación, utilizando momentos cotidianos y relajados para iniciar el diálogo.
Raffauf aporta un consejo práctico: no siempre es necesario una charla formal sentados a la mesa. “A veces también ayuda que conversan brevemente”, señala, y grafica: “Por ejemplo, cuando están horneando un budín. Mientras revuelven la mezcla, ambos están bastante relajados, lo que facilita la conversación”.
Un punto crucial es evitar hablar del tema justo antes de dormir, ya que esto podría incrementar la ansiedad nocturna y dificultar el descanso.
De la impotencia a la acción: una herramienta clave
Una vía poderosa para manejar la angustia es transformar la sensación de impotencia en acciones concretas. La psicóloga propone involucrar a los niños en actividades solidarias o hablar sobre las personas que trabajan para ayudar a otros en medio de las crisis.
“Incluso en situaciones como la guerra, hay cosas que podemos hacer activamente, como donar cosas a los refugiados o asistir a una manifestación en familia”, ejemplifica Raffauf. Este enfoque activo no solo canaliza emociones, sino que transmite esperanza.
“Si les mostramos a nuestros hijos que los adultos asumimos nuestra responsabilidad, les damos esperanza”, remarca la especialista. UNICEF complementa esta idea sugiriendo buscar y compartir historias positivas, como las de trabajadores humanitarios o personas que promueven la paz en el mundo.