Las palabras que dejó Favaloro antes de morir: un legado que incomoda

Las frases más impactantes de René Favaloro, el cardiólogo que se quitó la vida hace 26 años. ¿Qué dijo antes de morir? Un legado de honestidad y crítica social que sigue doliendo.

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Las palabras que dejó Favaloro antes de morir: un legado que incomoda
Las palabras que dejó Favaloro antes de morir: un legado que incomoda

Hace 26 años, René Favaloro decidió poner fin a su vida. Pero su mensaje sigue más vigente que nunca. El cardiólogo que revolucionó la medicina argentina dejó escritas frases que hoy resuenan con fuerza.

Nacido en 1923, Favaloro se convirtió en una leyenda de la salud en Argentina. Sus aportes en cirugía cardiovascular trascendieron fronteras. Sin embargo, su final fue trágico: el 29 de julio de 2000, en medio de deudas y presiones, se disparó al corazón. Antes, escribió una carta que estremece: "Ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio, te lo hacen pagar".

El periodista italiano Luca Serafini sostuvo que Favaloro quedó atrapado entre las deudas y el chantaje. Pero su legado va más allá de su muerte. Infobae recopiló algunas de sus frases más célebres, que revelan su pensamiento sobre la ciencia, la salud, la educación y la humanidad.

¿Qué pensaba Favaloro sobre la medicina y la ciencia?

Para Favaloro, la ciencia era una actividad espiritual superior. En mayo de 1995, durante una conferencia en la Universidad de Tel Aviv, Israel, afirmó: "La ciencia es una de las formas más elevadas del quehacer espiritual pues está ligada a la actividad creadora del intelecto, forma suprema de nuestra condición humana".

También criticó el acceso desigual a la salud. En 1999, en el Congreso de Bioingeniería en Buenos Aires, dijo: "Los progresos de la medicina y de la bioingeniería podrán considerarse verdaderos logros para la humanidad cuando todas las personas tengan acceso a sus beneficios y dejen de ser un privilegio para las minorías".

Su visión preventiva era clara. En la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en Nueva Delhi, India, en 1999, aseguró: "La prevención debería ser el aspecto más trascendente de nuestra especialidad. Estoy seguro de que, en el futuro, se harán menos angioplastias y menos cirugías de revascularización".

Además, defendió la ética médica: "En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad" (1999, Congreso de Bioingeniería).

Su compromiso con la justicia social y el medio ambiente

Favaloro no se limitaba a la medicina. En 1999, en el Congreso Interamericano de Cardiología, afirmó: "La prevención y el control de enfermedades son fundamentales para el mejoramiento continuo de la salud de la población. Para ello se deben tomar medidas destinadas a producir cambios en el nivel de vida de las poblaciones marginadas".

También llamó a la cooperación internacional: "Es imprescindible organizar la cooperación internacional entre los países desarrollados y en desarrollo y luchar todos juntos por una sociedad mejor, con mayor equidad y justicia social" (1999, Nueva Delhi).

Su preocupación por el planeta era profunda. En 1999, en el Congreso Interamericano de Cardiología, advirtió: "El medio ambiente se encuentra en estado de emergencia... si los países pobres consumieran tanto como los países industrializados, se necesitarían diez planetas semejantes para abastecer a todos". Y en su libro "De La Pampa a los Estados Unidos" escribió: "Si no tomamos conciencia del desastre ecológico que el hombre ha desatado en nuestro planeta -la Argentina no queda excluida- las consecuencias serán terribles".

Educación, identidad y compromiso social

Para Favaloro, la educación era la clave del cambio. En 1993, en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, dijo: "Estoy absolutamente seguro de que el cambio de rumbo sólo puede lograrse a través de la enseñanza". Y en 1995, en Tel Aviv, afirmó: "Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo".

Su identidad latinoamericana era fuerte: "Vivo enraizado con mi país. Pero quizás por mi devoción a San Martín, Bolívar, Sucre y Artigas a veces sufro más como latinoamericano que como argentino" (1997, Universidad del Litoral).

También dejó su visión sobre el trabajo: "Debemos trabajar, trabajar y trabajar con pasión. Siempre habrá tiempo para el ocio fecundo, en beneficio de todos" (1993, Montana). Y sobre el nosotros: "Nunca recibí distinciones a título personal. Para mí el 'nosotros' siempre estuvo por encima del 'yo'" (1997).

En su libro "Don Pedro y la educación" escribió: "Por sobre todo deseo mostrar cómo, mediante una planificación ordenada, con decisión y tremendo esfuerzo, pudieron realizarse cambios a nivel comunitario". Y en "Recuerdos de un médico rural" reflexionó sobre sus raíces.

Finalmente, en 1993, en Montana, lanzó una advertencia que sigue vigente: "Ha llegado el momento, insisto, de detener el girar constante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado".

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