Las represas de Santa Cruz suman un control externo: quién se quedará con la licitación de $39.624 millones
El Gobierno abrió una licitación millonaria para controlar desde afuera las represas de Santa Cruz, y la empresa que se quede con el trabajo tendrá una condición que complica a más de una. Mientras tanto, los trabajos se reactivan y vuelven los operarios.
El Gobierno nacional abrió una licitación por $39.624 millones para contratar a una empresa que supervise desde afuera las obras de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz. La medida busca ordenar el avance de un proyecto que estuvo frenado y que ahora intenta recuperar ritmo tras el acuerdo con China.
La decisión se formalizó a través de una resolución del Ministerio de Economía, con la firma del secretario de Obras Públicas, Bernardo Bartolomé Heredia. El objetivo es que una firma privada haga una inspección técnica, ambiental y contractual sobre los trabajos que se desarrollan en el río Santa Cruz.
Por qué el Gobierno quiere una mirada externa
Según explicaron desde el Ejecutivo, el pedido surgió de la Dirección Nacional de Obras Hidráulicas, que planteó la necesidad de contar con un esquema de control externo para seguir de cerca el avance del proyecto. La licitación también contempla la creación de una Comisión Evaluadora que analizará las ofertas.
El pliego de condiciones establece un punto que no es menor para las empresas interesadas: la firma que resulte seleccionada “no recibirá anticipo financiero”. Es decir, deberá afrontar los primeros gastos con recursos propios hasta tanto se le reconozcan los pagos.
De Néstor Kirchner y Jorge Cepernic a Cóndor Cliff y La Barrancosa
El complejo está integrado por dos centrales ubicadas sobre el río Santa Cruz: Cóndor Cliff y La Barrancosa. La administración de Javier Milei les devolvió sus nombres originales, dejando atrás las denominaciones que les había impuesto el gobierno kirchnerista: Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, respectivamente.
Ambas fueron diseñadas para aprovechar el caudal del río sin alterar los niveles del Lago Argentino. La obra había sido adjudicada en agosto de 2013 a un consorcio compuesto por Eling Energía (ex Electroingeniería) con el 36% de las acciones, China Gezhouba Group Company Limited con el 54% e Hidrocuyo S.A. con el 10% restante.
El acuerdo con China que destrabó los fondos
Los trabajos quedaron paralizados en diciembre de 2023. La reactivación llegó de la mano de negociaciones entre Argentina y China que, en agosto pasado, permitieron liberar $45.000 millones, equivalentes a unos US$ 30 millones, a favor del consorcio constructor. Se trató del primer pago previsto para retomar las tareas.
Ese desembolso fue precedido por gestiones intensas de la provincia de Santa Cruz para que los recursos finalmente se liberaran. A su vez, en enero pasado ingresaron US$ 150 millones provenientes del consorcio de bancos chinos que financia la obra, luego de varios pedidos de waivers (perdones) formulados por el Gobierno nacional.
Con ese movimiento, el total transferido asciende a cerca de US$ 2.000 millones sobre un financiamiento comprometido originalmente en US$ 4.714 millones. La llegada de los fondos significó un avance relevante para un proyecto que antes dependía de Enarsa y que la actual gestión derivó a la Secretaría de Obras Públicas, lo que derivó en una revisión integral del proyecto ejecutivo.
Cuántos trabajadores hay y cuántos volverían
De acuerdo con las últimas declaraciones oficiales del gobierno santacruceño, hoy son 216 los trabajadores, entre jerárquicos y personal de base, que cobran su salario a través de las represas. Además, desde la provincia se impulsa que se aplique el esquema 90/10 en la contratación de mano de obra local.
Cuando las obras se paralizaron, en marzo de 2024, fueron desafectados cerca de 2.000 operarios y en ambas represas quedó apenas una guardia mínima. La expectativa ahora es reincorporar a 1.800 operarios y generar de manera indirecta unos 2.200 puestos de trabajo.
El estado de cada represa
La central La Barrancosa debía estar generando electricidad desde 2020, pero una serie de demoras por cuestiones ambientales, financieras y la pandemia corrieron la fecha estimada de finalización hasta 2027. Hoy su avance de obra es del 42%. Cóndor Cliff, en tanto, presenta un progreso del 20% y permaneció frenada desde 2018 por un deslizamiento de terrenos.
El plan original de Enarsa era arrancar con la reactivación de La Barrancosa y, en paralelo, definir el futuro de Cóndor Cliff, hasta que el proyecto pasó a la órbita de la Secretaría de Obras Públicas, dependiente del Ministerio de Economía.
