Le apuntó a la cabeza y le exigió la recaudación: lo que el padre Ramírez eligió hacer para no terminar en el hospital
Le apuntaron a la cabeza y él pensó en una sola cosa: no terminar en el hospital. Lo que el padre Ramírez decidió entregar para salvar su vida, y la amenaza que el ladrón le dejó antes de escapar.
El padre Jorge Fernando Ramírez vivió una madrugada de terror en la Parroquia San Juan Diego, en el barrio Saint Germain. Un intruso lo sorprendió con un revólver y un cuchillo, lo tiró al piso y lo amenazó de muerte para quedarse con el dinero de la comunidad. Este lunes, el sacerdote contó en Radio Panorama cómo logró salir con vida.
“Gracias a Dios estoy bien. Más allá del susto, de los nervios y de toda una noche sin dormir”, expresó Ramírez, todavía sacudido por lo que le tocó pasar.
El momento exacto en que apareció el arma
El hecho ocurrió cerca de la medianoche. El sacerdote seguía despierto, terminando de alimentar a sus perros, cuando escuchó un estruendo. El atacante habría entrado por el garaje y roto el vidrio de una puerta corrediza.
“Escuché el estruendo, ladraron las perras y cuando salí de mi habitación me encontré con una persona en medio de la oscuridad que me apuntó con un revólver”, relató.
El delincuente también portaba un cuchillo. Tras un forcejeo, el religioso terminó cediendo ante las amenazas. “Me tiró al suelo, me amenazó con la pistola y me pedía que le diera el dinero”, recordó.
La plata de la gente: lo que más le duele
El asaltante se llevó la recaudación de las misas del fin de semana, fondos que estaban destinados al pago de albañiles y que la comunidad venía juntando para terminar una obra en la parroquia.
Además, le exigió acceder a la billetera virtual de la comunidad. “Lo tuve que hacer porque me estaba amenazando”, señaló.
“Me encañonaron en la cabeza, pero en un momento de lucidez dije: prefiero que se lleve la plata y no terminar en el hospital”, agregó el sacerdote.
Lo que más lamentó fue el origen del dinero. “Lo que más me duele es que se llevó la plata de la gente, porque era lo que estábamos ahorrando para hacer obras en la parroquia”, manifestó.
La amenaza antes de escapar
Según el relato de Ramírez, antes de irse el agresor le pidió que no lo denunciara y volvió a amenazarlo. “Me dijo que no lo denunciara porque si lo hacía iba a venir a matarme”, contó.
El hombre también intentó justificar el robo diciendo que necesitaba el dinero porque su madre estaba enferma. El sacerdote aclaró que no pudo identificarlo, aunque le pareció que conocía el lugar y sabía que se encontraba en una parroquia.
Tras la huida, Ramírez activó la alarma y buscó ayuda entre vecinos y comercios de la zona. Destacó que la Policía llegó rápido e hizo las pericias correspondientes.
“La vida no se recupera, la plata sí”
Consultado sobre lo que pensó mientras lo amenazaban, el sacerdote fue contundente: “La vida es un bien que no se recupera, la plata se recupera, pero la vida no”.
Pese al golpe emocional, sostuvo que intenta seguir con sus actividades y agradeció los mensajes de apoyo que recibió. “Queda la secuela del susto y del miedo, pero hay que tener ánimo y seguir adelante. No hay que bajar los brazos ni dejarse atormentar”, expresó.
Y cerró con un mensaje para otras víctimas de la inseguridad: “Hoy me pasó a mí, pero le puede pasar a cualquiera. Hay que dejarse ayudar, buscar con quién hablar y seguir adelante, con la ayuda de Dios”.