Le cayeron tres tipos de traje a reclamarle una deuda por una camioneta: lo que hicieron al ver los papeles
Un vecino de Concepción del Uruguay vio llegar a tres hombres de traje que le reclamaban una deuda por una camioneta que él ya había vendido. Cuando les pidió los papeles, la escena cambió por completo. La investigación posterior reveló un origen inesperado.
Un vecino de Concepción del Uruguay vivió un lunes de nervios cuando tres hombres se plantaron en la puerta de su casa para reclamarle una deuda prendaria vinculada a una camioneta Fiat Toro. El problema: él había vendido ese vehículo tiempo atrás y tenía la certeza de que la obligación ya estaba saldada, por lo que en un primer momento sospechó que se trataba de una estafa.
Los visitantes dijeron que estaban allí para avanzar con el secuestro de la camioneta por la deuda que, según ellos, seguía pendiente. Ante la situación, el hombre se comunicó con la gestora que había intervenido en la operación de compraventa años antes.
La historia de la camioneta y la prenda
La profesional explicó que su cliente había vendido la Fiat Toro a otra persona. El vehículo tenía una prenda y, al concretarse la operación, tanto la camioneta como la prenda se transfirieron al nuevo comprador.
Según el relato inicial de la gestora, esa deuda fue cancelada después por el nuevo propietario y el trámite se hizo ante el Registro del Automotor.
Sin embargo, días antes de la visita, el primer titular de la camioneta había recibido un correo electrónico de un estudio que le reclamaba la deuda prendaria. Ante esa situación, se comunicó con la gestora para saber qué estaba pasando.
La profesional revisó los antecedentes y le aseguró que la deuda estaba cancelada y que contaban con la documentación respaldatoria.
“Este lunes mi cliente me llamó y me dijo que llegaron a su casa tres personas que le argumentaron haber ido a secuestrar la Toro por la prenda adeudada”, relató la gestora.
El llamado al Registro y el momento bisagra
Ante la situación, la profesional volvió a hacer averiguaciones. “Para mayor tranquilidad llamé al Registro y por la patente confirmé que no había deuda, lo que le avisé a mi cliente”, señaló.
Fue entonces cuando se produjo el momento que despertó mayores sospechas. El hombre les dijo a las tres personas que, según la información que tenía, no existía ninguna obligación pendiente y les pidió la documentación que respaldaba el procedimiento.
“Cuando mi cliente les dijo que no existía deuda y les solicitó los papeles, estos tres individuos, muy bien trajeados, le tiraron la carpeta y se fueron inmediatamente sin más palabras”, contó inicialmente la profesional.
Por la manera en que se desarrolló el episodio, tanto el hombre como la gestora sospecharon que podían estar frente a una maniobra delictiva.
La preocupación inicial por una posible estafa
“Imaginen que estos individuos asusten a alguna persona y les crea, pero que además tenga el vehículo en su poder y se lo entregue ante la falsa presentación de esos documentos”, había advertido la gestora.
La profesional consideró que podía tratarse de un intento de estafa o de una maniobra destinada a obtener irregularmente el vehículo y pidió alertar sobre lo sucedido.
Tras el episodio, el damnificado incluso evaluó concurrir a una dependencia policial para radicar la denuncia.
Qué se determinó después
Sin embargo, nuevas averiguaciones permitieron aclarar el origen del reclamo y descartaron la hipótesis inicial de una estafa.
Según se estableció posteriormente, la prenda vinculada con la camioneta habría sido adquirida por una tercera persona que, mediante un estudio jurídico de Concordia, presentó un reclamo de cobro.
También se pudo determinar que las tres personas que habían concurrido hasta el domicilio serían profesionales de Concepción del Uruguay. Esta circunstancia fue confirmada después por la propia gestora.
El anterior propietario tenía previsto acudir a la Policía después de lo sucedido, pero debió viajar y postergó la presentación, indica el sitio 03442.
Finalmente, una vez realizadas las averiguaciones y esclarecido el origen del reclamo, desistió de radicar la denuncia, al determinarse que la situación había surgido de una confusión relacionada con la situación administrativa de la prenda.