Le destrozaron la cara en el recreo y ahora su familia junta $6 millones para la cirugía
La agresora volvió al aula a la semana con apenas tres días de sanción, mientras la víctima sigue encerrada en su casa, con ataques de pánico y sin las tareas prometidas. La familia reclama que nadie les responde.
Una alumna de 17 años del Colegio Liceo Brigadier General Pedro Ferré de la ciudad de Corrientes terminó con una fractura de maxilar superior orbitaria y seno izquierdo después de ser atacada a trompadas por otra estudiante en el patio, durante el horario de recreo. El hecho ocurrió el 10 de septiembre y la familia todavía espera respuestas: la agresora volvió a clases y la víctima no recibe ni las tareas.
Según el relato de Andrea, madre de la joven, ese día su hija estaba en el patio descansando junto a una compañera porque se sentía mal. De un momento a otro fue agredida sorpresivamente por una estudiante que la familia identificó como Nayara Yelén Molina. "Le pegó varias trompadas por la cara que de esos golpes ella pierde el conocimiento y cae al piso", contó la mujer a un medio local.
La joven recibió los primeros auxilios de una ambulancia que se encontraba cerca del establecimiento. Después, la familia radicó la denuncia penal en la Comisaría Quinta y la causa quedó en manos del Juzgado de Menores.
Una operación que no llega
Los estudios médicos confirmaron la fractura. Para operarla, la familia necesita reunir seis millones de pesos y aguarda la autorización de la obra social Unión Personal. Mientras tanto, la adolescente arrastra secuelas del ataque: ataques de pánico, insomnio y seguimiento psicológico.
Indignación por la sanción
La bronca familiar creció cuando el colegio resolvió aplicar apenas tres días de sanción a la agresora, que a la semana siguiente ya estaba otra vez en el aula. Del otro lado, la víctima lleva cerca de dos semanas sin poder volver ni recibir las tareas prometidas para continuar los estudios desde su casa.
"Mi hija hace 13 días que tiene derecho a estudiar y no tiene ni un deber", reclamó la madre, que cuestionó el criterio de la institución por priorizar el derecho a la educación de la atacante antes que la contención de su hija.
La familia también teme por la integridad física de la adolescente si regresa al colegio. "Ella quiere seguir estudiando pero tiene miedo. La seguridad de mi hija si ella vuelve, ¿qué puedo esperar yo? ¿Que vaya de nuevo y me la apuñalen?", expresó Andrea.
Además, apuntó contra el Ministerio de Educación provincial: aseguró que la atención recibida y las actuaciones en la institución fueron insuficientes y desconsideradas frente a la gravedad del caso.
