Le dieron dos inyecciones letales y sobrevivió: el crudo pedido de sus abogados
Sus abogados denuncian que la ejecución fallida “equivalió a tortura” y exigen que se le conmute la pena. La mujer sigue inconsciente y sin que la defensa reciba partes médicos.
Christa Pike, la mujer de 50 años condenada a muerte en Tennessee, sigue internada en una clínica privada con custodia policial y estado reservado, cuatro días después de que fallara el procedimiento de ejecución en el que recibió dos dosis de pentobarbital que no lograron matarla.
El método falló por problemas con las vías intravenosas: el fármaco letal no llegó a su torrente sanguíneo. Según consignó CNN, Pike continúa inconsciente y conectada a un respirador artificial, aunque su estado de salud se mantiene bajo extrema reserva.
El reclamo de la defensa
Uno de sus abogados, Randy Spivey, denunció que no tuvieron acceso a la sala donde permanece recluida y que no reciben actualizaciones sobre su salud. En conferencia de prensa, calificó la ejecución fallida como una “tortura” y pidió que se le conmute la pena de muerte.
“Al parecer, en ningún momento ningún miembro del equipo de ejecución se percató de que las vías intravenosas no estaban colocadas correctamente, de que las venas habían reventado o de que el pentobarbital estaba entrando —total o parcialmente— en el cuerpo de Pike”, señaló su equipo legal en un escrito presentado ante el Tribunal de Equidad del condado de Davidson, en Tennessee.
Qué pasó durante la ejecución
Según el relato de los propios abogados, el día programado se le administró una primera inyección letal, pero ni la dosis inicial ni la de respaldo la mataron. Cuando se cortó el sonido de la grabación de la cámara, se escuchó un sonido similar a un ronquido, producto de la medicación. Luego fue trasladada de urgencia al centro de salud.
La mujer presentó hinchazón, quemaduras y ampollas en ambos brazos, de acuerdo con lo indicado por su defensa. Desde ese momento, se encuentra en estado crítico.
Tras el episodio, el gobernador republicano Bill Lee pospuso indefinidamente la ejecución de Pike y la única otra ejecución programada en Tennessee para este año. También ordenó una revisión independiente de lo ocurrido, hecho que calificó de “profundamente perturbador”.
La condena que la llevó al corredor de la muerte
Pike y su novio fueron condenados por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años y compañera de clase de la acusada. El crimen, cometido el 12 de enero de 1995, avivó temores sobre un culto satánico debido a un pentagrama que apareció tallado en el cuerpo de la víctima.
Según la información reconstruida con el paso del tiempo, Pike la habría atacado por sospechas de que Slemmer había intentado estar con su novio. Tadaryl Shipp, pareja de Pike, no era elegible para la pena de muerte porque tenía 17 años en el momento del asesinato: recibió cadena perpetua y el año pasado se le negó la libertad condicional.
Pike no negó que ayudó a matar a Slemmer, pero sus abogados sostuvieron que el estado debería considerar su edad en ese momento, su enfermedad mental y sus denuncias de abuso sexual severo. Tras el asesinato, se le diagnosticó trastorno bipolar y estrés postraumático.