Le dieron la libertad condicional, pero hizo algo que lo devuelve a prisión
Un condenado por homicidio que estaba en libertad condicional monitoreada tomó una decisión que lo devuelve tras las rejas. La Justicia de Bariloche ya lo busca, pero hay un dato que complica la causa.
Diego Linconir, condenado por el homicidio de Pablo Lucero en 2016, se cortó la tobillera electrónica y desapareció. La Justicia de Bariloche lo declaró en rebeldía y ordenó su captura.
La medida fue dispuesta el último viernes por la jueza de ejecución Sandra Ragusa, según destacó la fiscal Sofía Ocampo. Linconir había accedido en 2024 a una libertad condicional monitoreada, pero nuevos delitos derivaron en la revocatoria de ese beneficio.
El hombre purga una condena a 10 años de prisión por el asesinato a golpes y puñaladas del trabajador municipal Pablo Lucero, ocurrido en julio de 2016. Fue sentenciado en 2017 mediante un juicio abreviado y el plazo de agotamiento de pena vence en 2028.
El camino a la revocatoria
Hace más de dos años que Linconir estaba en libertad bajo un régimen vigilado. Su situación se complicó cuando un fallo de primera instancia resolvió desactivar la libertad condicional debido a sus reincidencias, y el pasado 13 de octubre un tribunal colegiado confirmó esa decisión.
El 25 de septiembre ya se le había revocado la libertad condicional “con efecto suspensivo”, después de que fuera imputado del hurto de una herramienta “en flagrancia”. En 2004 había protagonizado un hecho similar y acumulaba transgresiones a las pautas de seguimiento.
Los defensores Carolina Biglieri y Marcos Ciciarello presentaron un nuevo recurso ante el Tribunal de Impugnación. Argumentaron que no existía sentencia firme y que debía respetarse el principio de inocencia.
El tribunal de Bariloche que confirmó la medida, bajo la presidencia de Sergio Pichetto, advirtió que no hace falta “sentencia por un nuevo delito” para desactivar una libertad condicional sino “comisión de nuevo delito”, lo cual en el caso “se tiene por acreditado”. Linconir se dispuso a aceptar un criterio de oportunidad y “tanto la materialidad como la autoría no estaban cuestionados”.
La audiencia que no fue
Este lunes, el Tribunal de Impugnación integrado por Rita Custet, Adrián Zimermann y Miguel Cardella se disponía a resolver si confirmaba la revocatoria. La audiencia se frustró porque la silla de Linconir quedó vacía: el condenado se deshizo del dispositivo electrónico y se tornó inhallable.
Ante la violación del sistema de monitoreo, Ragusa lo declaró en rebeldía y ordenó su captura. El nuevo trámite exige su comparecencia, pero su paradero se desconoce.
El Tribunal de Impugnación escuchó los planteos de la defensa y decidió suspender la audiencia hasta que el condenado “sea puesto a derecho”.