Le dieron tres años de cárcel: en 48 horas hizo de todo y una vecina terminó con un ladrillo en la cabeza
Hace un mes que la Justicia tenía el caso en sus manos y ahora el condenado ya sabe cuánto tiempo pasará tras las rejas. Pero lo que más bronca dio no fue el robo: fue lo que le hicieron a un vecino que solo fue a pedir que le devolvieran el celular.
Un hombre de 27 años fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo por una seguidilla de delitos cometidos en Santa Rosa. La Justicia lo halló autor de cinco hechos y, además, le mantuvo la condición de reincidente. Su pareja, que lo acompañó en varios de los golpes, zafó de la cárcel por no tener antecedentes.
El condenado es Fernando Rubén Rivero. La pena la firmó el juez de control Néstor Ralli, que homologó un juicio abreviado acordado entre la fiscala Leticia Andrea Pordomingo, el defensor oficial Marco Daniel Mezzasalma y el propio imputado, que admitió su culpabilidad.
Cinco hechos, dos meses de furia
El primero de los episodios ocurrió la noche del 23 de abril. Rivero y la mujer entraron a una casa de la calle Corona Martínez y, sin forzar nada, se llevaron una computadora del programa Conectar Igualdad y dos televisores.
Un mes después, la cosa se aceleró: entre el 23 y el 25 de mayo cometieron los otros cuatro delitos. La madrugada del 23 intentaron llevarse una moto Zanella de 110 cc que estaba estacionada en la calle Gentile, en el Plan Vial, con el traba volante puesto. Después se comprobó que el dispositivo estaba dañado.
Al día siguiente, ya de noche, llegaron a una vivienda de la calle Sansinanea. Otra vez sin ejercer violencia, Rivero se apoderó de 100.000 pesos y un celular, y se fue.
De pedir el teléfono a terminar internado
Cerca de la medianoche, el damnificado se dio cuenta del faltante y cayó en la casa de Rivero a reclamar la devolución del teléfono. Lo que siguió fue brutal: el condenado le tiró una bicicleta encima, la víctima cayó al piso y empezó a patearlo y a provocarle heridas con un cuchillo.
Mientras lo agredía, Rivero le gritaba a la mujer que le sacara la billetera. No lo lograron por la resistencia del hombre. Entonces ella le arrojó un ladrillo y le produjo un corte en el cráneo. La víctima fue encontrada sangrando en la vía pública y trasladada al hospital Favaloro, donde debió ser operada.
El último hecho se destapó el 25 de mayo al mediodía, durante un allanamiento en el domicilio de Rivero. Allí se comprobó que él y su compañera tenían una bicicleta Gribom que había sido robada días antes de una casa de la calle Constituyentes.
Reincidente y con antecedentes
Según el Registro Nacional de Reincidencia, Rivero acumula antecedentes penales computables. Su última sanción había sido el 28 de abril de 2025: un año y dos meses de prisión. En la parte resolutiva del fallo, el juez Ralli también ordenó que al hombre golpeado se le devuelva su teléfono.
Probation para la cómplice
La mujer que acompañó al condenado resolvió su situación con una suspensión de juicio a prueba, conocida como probation, gracias a que no registra antecedentes.
Durante un año no podrá cometer nuevos delitos, deberá fijar domicilio, presentarse cada mes ante la Oficina de Salidas Tempranas del Ministerio Público Fiscal y pagar 200.000 pesos como reparación del daño. Ese dinero ya está depositado: 140.000 irán para la persona herida, 40.000 para otra de las víctimas (si acepta el dinero) y 20.000 para una institución de bien público, el Desayunador de Villa Germinal.
También tendrá que cumplir una prohibición de acercamiento y contacto: no podrá estar a menos de 200 metros de cualquier lugar donde sepa que pueden aparecer las víctimas.
La suspensión del juicio a prueba permite frenar el proceso antes del juicio oral y de una eventual condena. Si la imputada cumple todas las reglas durante el año fijado, la causa se cierra, la acción penal se extingue y no le quedan antecedentes penales registrables.