Le dijeron que no llegaría en una bici barata: el temporal que casi lo parte al medio
Sociedad · San Juan

Le dijeron que no llegaría en una bici barata: el temporal que casi lo parte al medio

Una bici barata, un temporal de granizo y el desierto sanjuanino parecían condenarlo al fracaso. Fernando Barreda siguió igual: la promesa que lo llevó a pedalear tres días hasta la Difunta Correa.

Fernando Barreda tiene 22 años y un objetivo: unir Villa Mercedes con el santuario de la Difunta Correa en Vallecito. Lo que no sabía es que el desierto, una tormenta de granizo y una bicicleta sin pretensiones le iban a jugar una mala pasada.

El joven oriundo de Villa Mercedes, San Luis, encaró una travesía en bicicleta que lo llevó desde su ciudad natal hasta el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito, San Juan. No fue una competencia oficial ni un contrato profesional: fue una promesa personal que lo puso a prueba durante tres días y sus respectivas noches.

Un temporal que frenó todo

El primer tramo lo llevó desde Villa Mercedes hasta San Jerónimo, unos 120 kilómetros. Allí, el lunes de la semana pasada, una tormenta de granizo de gran intensidad lo obligó a resguardarse de emergencia y a postergar sus planes. Tuvo que esperar varios días hasta que el tiempo dio tregua.

Cuando pudo retomar, a mitad de semana, encaró la parte más dura: los 184 kilómetros que separan San Jerónimo de la posta de El Encón, en el límite con San Juan. El calor del desierto y las rectas interminables sin sombra ni infraestructura pusieron a prueba su preparación.

Agua agotada y provisiones imposibles

Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando se quedó sin agua en medio de un tramo deshabitado. Tampoco encontraba quioscos o almacenes abiertos en los pequeños parajes que cruzaba. Acostumbrado a cuidar cada ingesta para rendir, Fernando tuvo que adaptarse a la supervivencia pura: comía lo que aparecía al paso en cada parada obligada.

"Se comía lo que se podía", resumió sobre esa experiencia, que lo obligó a romper su rutina nutricional.

Una bicicleta que no era la mejor, pero alcanzó

Lejos de contar con una bicicleta de alta gama, Barreda hizo todo el trayecto en una rodado 29 marca Firebird, de prestaciones estándar y bastante pesada. Entre risas y resignación, reconoció que no era el mejor vehículo del mercado, pero dejó claro que la voluntad pesa más que la máquina.

"Lo estoy dando todo", dijo, convencido de que no hace falta la mejor bicicleta del mundo para concretar grandes proezas.

El aguante de las redes

A través de sus redes sociales, Fernando fue registrando cada etapa: las vicisitudes del clima, los parajes solitarios y el cansancio acumulado tras horas de pedaleo. Cientos de seguidores siguieron su avance minuto a minuto y le enviaron mensajes de aliento a medida que se acercaba a destino.

La llegada al altar de Vallecito no solo significó cumplir con el tramo más exigente de su promesa, sino también demostrar que la fe, la constancia y la determinación personal pueden superar cualquier inclemencia del tiempo o de la ruta.

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