Le dijeron que si no lo operan ya podría perder la visión: la carrera de una familia sanjuanina para llegar al Garrahan
Benja tiene un tumor cerca del nervio óptico y los médicos advirtieron que, sin operación, podría perder la visión. Su familia lleva cinco años golpeando puertas y ahora pide ayuda para viajar al Garrahan: nadie les cubre el traslado.
La familia de Benja, un nene sanjuanino que desde hace años convive con problemas neurológicos, recibió un nuevo diagnóstico que encendió todas las alarmas y ahora necesita viajar a Buenos Aires para que lo atiendan en el Hospital Garrahan.
Según relató su mamá a Canal 13, los últimos estudios confirmaron una atrofia cerebral y un retraso en el neurodesarrollo, cuadros que ya venían siguiendo, pero además aparecieron nuevas lesiones que exigen atención especializada.
Los médicos detectaron un quiste benigno entre el cuarto ventrículo y el tronco encefálico, y una masa tumoral cerca del nervio óptico y la glándula hipófisis. La mayor preocupación está puesta en esta última: el tumor mide unos 2,5 centímetros y, si sigue avanzando, podría comprometer la visión del nene.
“Nos dijeron que Benja debería ser intervenido quirúrgicamente porque, de no ser tratado, podría perder completamente la visión”, contó su mamá.
Cinco años de búsqueda y una decisión difícil
La familia lleva alrededor de cinco años recorriendo consultorios y alternando entre el sistema público y el privado para conseguir respuestas y seguimiento. Su mamá relató que, ante las diferencias de diagnóstico y las dificultades para acceder a turnos y especialidades, decidió volver a consultar con un neurocirujano pediátrico. Ahí llegó la noticia sobre la necesidad de operar a Benja.
“Uno como mamá sabe que las cosas no están bien a veces”, expresó.
La familia también manifestó que perdió la confianza en el sistema público local y por eso busca que el nene sea atendido en Buenos Aires. Desde el Garrahan les confirmaron que podrán recibirlo, pero todavía no cuentan con una derivación formal que cubra todos los gastos y prestaciones.
Por eso, sus padres decidieron viajar por sus propios medios, aun sabiendo el esfuerzo económico que implica el traslado y la atención.
El objetivo no es solo el tratamiento neurológico: también quieren que Benja acceda a evaluaciones en genética, motricidad y neurodesarrollo para avanzar en un abordaje integral de su cuadro.
La familia inició un pedido de ayuda para afrontar el viaje y los gastos. La meta es clara: llegar al Garrahan cuanto antes y evitar que el problema que afecta el nervio óptico avance hasta comprometer la visión.
“Preferimos estar allá porque sabemos que Benja va a estar en buenas manos y con profesionales que puedan seguir estudiando todo lo que vaya apareciendo”, sostuvo su mamá.