Le disparó siete veces en una plaza de Madryn y la familia de la víctima le dio una respuesta que nadie esperaba
Siete disparos en una plaza llena de familias y chicos, un hombre muerto y un acusado frente a sus seres queridos. Cuando todos esperaban gritos, un familiar de la víctima habló y dejó a la sala sin palabras.
Pablo García, de 25 años, reconoció ante la Justicia que fue él quien disparó el arma que terminó con la vida de Marcelo Medel en una plaza de Puerto Madryn. En la audiencia de juicio abreviado, cara a cara con los familiares de la víctima, pidió perdón. Lo que recibió como respuesta dejó en silencio a toda la sala.
El hecho ocurrió la tarde del domingo 10 de noviembre de 2024, en la plaza del barrio 630 Viviendas. Medel compartía una pizza y una cerveza con un amigo cuando, según la investigación, García apareció por detrás de un paredón y abrió fuego con un arma calibre 380.
Al menos siete disparos se escucharon en el lugar, donde había familias y chicos. Uno de los proyectiles alcanzó a Medel y le provocó un neumotórax masivo. Murió horas después.
La investigación y el conflicto de fondo
Los fiscales Jorge Bugueño y Fernando Blanco llevaron adelante la causa con allanamientos, tres detenciones y el secuestro de elementos clave para la acusación. La hipótesis central quedó confirmada: García era el autor de los disparos.
El expediente dejó al descubierto un conflicto previo. Según se documentó, García mantenía una pelea con Rafael Chávez, el amigo que acompañaba a Medel aquella tarde.
Ese antecedente sirvió para entender el contexto, pero de ninguna manera justificó el ataque. Bugueño fue tajante: nada explica que alguien dispare siete veces en una plaza pública con gente y niños cerca. El ataque puso en riesgo a Medel y a todos los presentes.
El juicio abreviado y la condena
La causa llegó a una audiencia de juicio abreviado, una modalidad que permite resolver el caso sin un debate oral completo siempre que el imputado reconozca el hecho y acepte la calificación legal.
García admitió su responsabilidad por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La Fiscalía presentó las pruebas reunidas durante la investigación y el acuerdo sobre la pena: 10 años y 8 meses de prisión efectiva, más la solicitud de declaración de reincidencia.
Esa condición le impedirá acceder a la libertad condicional, por lo que deberá cumplir la totalidad de la condena.
La audiencia estuvo a cargo de la jueza Marcela Pérez Bogado. En la sala estuvieron los familiares de la víctima, que aceptaron la resolución, y también los de García.
"Pido perdón, me equivoqué"
Llegó el momento de la verdad. Pablo García, frente a la familia de Marcelo Medel, tomó la palabra y dijo: "Pido perdón, me equivoqué". Reconoció haber sido el autor de los disparos y sostuvo que no estaban dirigidos contra Medel, sino que el conflicto previo era con Chávez.
"Lo lamento mucho por la familia, lo que he cometido. Voy a pagar mi error. Que me perdonen y yo voy a pagar mi error", expresó durante su declaración. Según el fiscal, sus palabras no fueron una formalidad judicial sino un arrepentimiento sincero.
Entonces ocurrió lo impensado. Un familiar de Marcelo Medel tomó la palabra y, en lugar de responder con odio o venganza, expresó: "nunca se va a justificar. Cuando salgas vas a poder ver a tu familia. Nosotros no lo vamos a ver más. Un día vas a salir. Yo te perdono, de corazón te digo. He orado por vos para que puedas encontrar a Dios. Yo ya te perdoné".
Pero agregó algo más: "espero que reflexiones. Disparaste en una plaza donde había gente y niños".
La reacción del fiscal y de la jueza
El fiscal Jorge Bugueño, visiblemente conmovido, no ocultó su emoción: "fue la audiencia de un juicio abreviado más emotiva que me había tocado en toda mi carrera". Y aclaró: "esto no es un requisito. Es una circunstancia más bien personal de las personas".
Bugueño consideró que el acusado se hizo cargo de lo que describió como un error y del daño ocasionado a la familia.
También destacó la respuesta de los familiares de Medel. Señaló que fue excepcional, especialmente por tratarse de un homicidio cometido mediante múltiples disparos en un espacio público. Reflexionó sobre la posibilidad de que el dolor derive en odio o venganza y valoró que en este caso eligieron una respuesta diferente.
La jueza Pérez Bogado destacó la importancia de este cierre para los familiares de Medel y señaló que el reconocimiento y el pedido de perdón pueden contribuir al proceso de la familia.
"Es difícil. La familia se lleva el reconocimiento y se lleva el perdón. Lo va a ayudar en su tránsito de la pena, donde va a pasar 10 años y 8 meses sin libertad condicional", expresó la magistrada. Y concluyó: "que este sea el principio para empezar a sanar y seguir adelante".
Un perdón que no cambia la pena
El perdón no modifica el resultado judicial ni la condena acordada. Bugueño aclaró que el proceso continúa sujeto a las reglas legales y que la jueza deberá resolver conforme a los términos del acuerdo presentado por las partes. La pena sigue siendo de 10 años y 8 meses de prisión efectiva.
Durante la audiencia, la magistrada también hizo referencia al dolor que atraviesan ambas familias: la de la víctima, que perdió a un ser querido de manera violenta, y la del imputado, que deberá acompañarlo durante los años de prisión.
"La Justicia también implica reconocer y comprender el sufrimiento de quienes quedan atravesados por las consecuencias de un delito", afirmó.
El fiscal coincidió en que la reacción de la familia de Medel fue excepcional. "Cada uno transita el dolor como puede", señaló Bugueño al remarcar que se trata de una decisión personal que no corresponde juzgar desde afuera. Pero destacó que, en este caso, eligieron el camino del perdón.
El caso dejó una marca profunda en Puerto Madryn. No solo por la violencia del hecho sino por la respuesta de la familia de la víctima, que convirtió la audiencia en una de las experiencias más conmovedoras de la trayectoria del fiscal.