Le disparó tres veces en la cara en el barrio Gregorio Álvarez y la Justicia tomó una decisión clave
¿Qué encontró la Justicia para dejarlo en su casa y no en la cárcel tras los disparos en el barrio Gregorio Álvarez? La decisión de la jueza tiene un detalle que lo cambia todo.
La Justicia de Neuquén formuló cargos contra L.A.L.S, acusado de intentar matar a un hombre al dispararle tres veces en la cara en el barrio Gregorio Álvarez, en Neuquén capital. El ataque le provocó una hemorragia que puso en riesgo su vida. El imputado también enfrenta una acusación por efectuar seis disparos contra el hermano de la víctima.
El ataque en bicicleta
El primer episodio ocurrió el 15 de septiembre, alrededor de las 8.22, según la acusación. La víctima estaba sentada en un vehículo abandonado de su familia cuando el imputado se acercó en bicicleta y comenzó a dispararle.
Dos de los proyectiles impactaron en la puerta trasera izquierda del rodado. El tercero alcanzó al hombre en el pómulo izquierdo: la bala ingresó por el maxilar y quedó alojada en el lóbulo témporo-parietal derecho. La lesión le provocó una hemorragia que puso en peligro su vida de manera real y efectiva. Permanece internado y aún no se puede determinar si tendrá secuelas o una eventual deformación en el rostro. La herida también le generó una inutilidad para sus tareas habituales por más de un mes.
El segundo ataque y la acusación
Después del primer ataque hubo un segundo episodio. El hermano de la víctima fue hasta la vivienda del atacante, ubicada a dos cuadras del lugar, para reclamarle por la agresión. Según la acusación, el imputado efectuó seis disparos directamente hacia él, aunque no logró herirlo. Por ese hecho, la fiscal Lucrecia Sola le atribuyó el delito de abuso de armas.
En conjunto, la fiscalía calificó la conducta como homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en grado de tentativa, en concurso real con abuso de armas, en carácter de autor.
Qué pidió la fiscalía y qué resolvió la jueza
Tras la formulación de cargos, Sola solicitó la prisión preventiva por seis meses. Argumentó riesgo de fuga, de entorpecimiento de la investigación y de peligro para las víctimas y su entorno. Sobre la fuga, señaló que el imputado permaneció oculto varios días y se presentó recién el 22 de septiembre, seis días después del ataque. Además, indicó que la expectativa de pena parte de un mínimo de cinco años y seis meses de prisión efectiva.
En cuanto al entorpecimiento, la fiscal sostuvo que el arma utilizada todavía no fue encontrada y que hay personas que podrían verse condicionadas por la influencia del imputado. Algunos vecinos manifestaron temor a aportar información por posibles represalias.
La defensa se opuso a la prisión preventiva y pidió prisión domiciliaria con monitoreo electrónico y prohibición de contacto con las víctimas y otras personas vinculadas a la causa.
La jueza Carina Álvarez consideró acreditados los tres riesgos procesales, aunque con menor intensidad que la sostenida por la Fiscalía. Por eso resolvió imponer prisión domiciliaria durante seis meses con tobillera electrónica. Hasta que el dispositivo sea colocado, ordenó una consigna policial permanente en el domicilio. También le prohibió al imputado mantener contacto con la familia de las víctimas, con sus vecinos y con otras personas vinculadas a la investigación.