Le enviaron una tarjeta que no pidió, le inventaron una deuda y ahora el banco deberá pagarle millones
¿Un banco le inventó una deuda a un vecino de Puerto Madryn? La Justicia falló a su favor y ahora deberá pagar una suma millonaria. Enterate de todos los detalles.
Un vecino de Puerto Madryn ganó una demanda millonaria contra un banco que le adjudicó una deuda por una tarjeta de crédito que nunca solicitó ni activó. La Justicia falló a su favor y obligó a la entidad a pagar unos 30 millones de pesos en concepto de multa, daño moral y otras compensaciones.
El calvario comenzó con un simple trámite bancario
El damnificado, cuya identidad no fue revelada, se enteró de la situación cuando fue a su banco de confianza y le informaron que figuraba en el Veraz con la peor calificación: situación 5, es decir, moroso incobrable.
La abogada madrynense Vanesa Peruzotti, quien representó al vecino, explicó que su cliente recibió la tarjeta de crédito sin haberla pedido y sin activarla. A pesar de eso, el banco le endosó una deuda que jamás contrajo.
Llamados intimidantes y una deuda inventada
La pesadilla no terminó ahí. Tanto el damnificado como su entorno familiar comenzaron a recibir llamados telefónicos intimidantes exigiendo el pago de esa supuesta deuda. “Mi cliente se entera cuando va al banco del que era cliente y le dicen que está en situación cinco del Veraz, es decir como moroso incobrable, la peor de las categorías”, detalló la letrada.
Recién después de un largo peregrinaje por el banco que envió la tarjeta sin consentimiento, logró descubrir el origen de la deuda y decidió recurrir a la Justicia.
El fallo: 30 millones de pesos de multa y daño moral
La Justicia dio la razón al damnificado y condenó al banco a pagar unos 30 millones de pesos de multa, más otros cargos por daño moral y las mortificaciones que lo llevaron incluso a necesitar atención psicológica.
Para Peruzotti, este tipo de prácticas de las entidades bancarias de enviar tarjetas de crédito no solicitadas para que, una vez activadas, el incauto se convierta en cliente sin quererlo, no es más que la actitud de “ladrones de guante blanco”.