Le extirparon un riñón a la joven baleada en Arrecifes y su madre reveló qué le dijo al despertar
Dos disparos en el abdomen, un riñón extirpado y un traslado de urgencia a La Plata: la madrugada del 25 de octubre en Arrecifes dejó a Celeste Montarana peleando por su recuperación. Su madre contó qué le dijo la joven cuando pudo hablar.
La madrugada del domingo 25 de octubre quedó marcada para siempre en Arrecifes. Celeste Montarana, de 21 años, sigue internada en La Plata tras ser baleada por policías durante una persecución, y los médicos debieron extirparle un riñón por el impacto directo de un disparo.
Poco más de una semana después del episodio, la joven fue trasladada desde Pergamino —donde vive su familia— a un centro de salud de mayor complejidad en la capital bonaerense. El motivo: los profesionales detectaron líquido acumulado en la zona abdominal. El traslado aéreo sanitario se coordinó con el Ministerio de Salud provincial.
En primera instancia había sido atendida en un centro de salud de Arrecifes, el mismo municipio donde ocurrió todo, y luego derivada a un hospital de Pergamino, cerca de su casa. Pero la complejidad del cuadro obligó a un nuevo movimiento.
El testimonio de la madre
Elsa, la mamá de Celeste, habló con LA NACION desde la puerta del Hospital San Martín de La Plata. Sus palabras no dejan margen para la duda sobre cómo vive la familia estas horas.
“Ahora nos mudamos con ella acá. Es increíble lo que estamos viviendo. Las personas que la tenían que cuidar casi le arrebatan la vida. Ni con delincuentes hacen una persecución tan violenta, tan terrorífica. Fue una cacería. Queremos justicia”, expresó.
La joven, según describió su madre, “está muerta de dolor” y permanece internada desde aquel día. En medio del llanto, apenas pudo pronunciar unas pocas palabras sobre lo ocurrido: “Creí que me moría”.
Qué pasó aquella madrugada
Celeste viajaba junto a otros jóvenes en un Volkswagen Gol blanco con vidrios polarizados. El vehículo quedó involucrado en una persecución luego de que el conductor no detuviera la marcha ante un control policial. Producto del accionar de los uniformados, la joven recibió dos impactos de bala en la zona abdominal.
Antes de este episodio, su vida transcurría entre el estudio y el trabajo: había empezado la carrera de maestra jardinera y se desempeñaba como jornalera en el campo, tarea para la que solía levantarse a las 3 de la madrugada.
El estado de Maite Azcona
La otra joven baleada, Maite Azcona, de 23 años, se encuentra fuera de peligro. Fue operada quirúrgicamente ese mismo domingo por un disparo que recibió en la zona del coxis.
Días atrás publicó en sus redes sociales una foto junto a Celeste con un mensaje cargado de dolor y reclamo: “Hasta el final con mi compañera siempre, te amo, hermana. Justicia por nosotras”.
La investigación en marcha
La Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense desafectó de sus funciones a los dos policías involucrados hasta que se determine su grado de responsabilidad. Sus armas reglamentarias fueron secuestradas para avanzar con las responsabilidades penales.
El caso quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 13 del Departamento Judicial San Nicolás, especializada en Violencia Institucional y a cargo de Darío Giagnorio. Según pudo saber LA NACION de fuentes con acceso a la causa —caratulada por ahora como lesiones graves—, la investigación se centra en recabar pruebas y en las pericias correspondientes, que deberá realizar otra fuerza de seguridad distinta a la Policía Bonaerense.
El informe que en su momento difundió la municipalidad local señaló que el conductor del Gol —en el que viajaban las jóvenes con otras cuatro personas— había sido visto realizando maniobras peligrosas y a exceso de velocidad en la zona urbana. Cuando los policías ordenaron detener el vehículo “utilizando las sirenas y balizas y barral lumínico del patrullero”, el conductor se dio a la fuga “transitando por algunas calles a contramano”. Fue entonces cuando comenzó la persecución que terminó con las dos jóvenes heridas.