Le ofrecieron un trabajo de moza en un hotel de Salta y terminó amenazada con fotos íntimas y una deuda de $4 millones
Le ofrecieron un trabajo de moza en un hotel de San Lorenzo y terminó atrapada en una red de perfiles falsos, amenazas y extorsión. La Justicia de Salta acaba de tomar una decisión clave con el acusado.
Un hombre de 29 años quedó en prisión preventiva por tres meses, acusado de amenazar y extorsionar a una joven de 22 años mediante perfiles falsos en redes sociales. La denuncia, presentada el 17 de octubre, reveló una trama de engaños, control y exigencias económicas que comenzó con una falsa oferta laboral.
La jueza Norma Beatriz Vera formalizó la imputación por amenazas, amenazas coactivas y extorsión en concurso real, y hizo lugar al pedido de la fiscal de Ciberdelitos, Sofía Cornejo. El acusado permanecerá detenido mientras avanza la investigación.
El engaño que dio origen a todo
En mayo, la joven atravesaba una situación laboral complicada y recibió mensajes de dos perfiles falsos, identificados como "Ramiro" y "Marcos". Ambos le ofrecieron un puesto como moza en un hotel de San Lorenzo, aunque nunca los conoció en persona.
Tras varias conversaciones, la propuesta cambió: en realidad le ofrecían trabajar como acompañante de los huéspedes. La joven rechazó la oferta y comenzaron las intimidaciones. "Ramiro" le advirtió que usaría su imagen y datos personales para crear un perfil falso en Facebook y ofrecer servicios sexuales.
La confianza que se volvió una trampa
Poco después, la víctima conoció al ahora imputado, quien se ganó su confianza. Ella le contó lo que estaba pasando y él se ofreció a ayudarla: le pidió el celular, manipuló el dispositivo y le aseguró que había eliminado la cuenta falsa. Sin embargo, le dijo que ahora tenía una deuda con él.
En mayo iniciaron una relación, pero con el correr de las semanas la joven notó actitudes que la llevaron a querer alejarse. El hombre le exigía que compartiera su ubicación en tiempo real y le enviara capturas de pantalla de sus conversaciones. Además, descubrió que le había hackeado el teléfono, ya que conocía el contenido de todos sus chats.
En junio decidió terminar la relación, pero las amenazas se intensificaron: si lo dejaba, difundiría información personal y publicaría fotos íntimas de ella.
Antecedentes y nuevas amenazas
Entre junio y julio, el acusado fue imputado por grooming en otra causa. Su domicilio fue allanado y quedó detenido, pero en agosto recuperó la libertad con medidas sustitutivas.
Al salir, volvió a contactar a la joven. Le aseguró que "Ramiro" y "Marcos" habían sido los responsables de su detención y que los tres habían terminado presos. También le dijo que ahora buscaban vengarse y que, para evitar represalias, ella debía mantener conversaciones de carácter sexual con el supuesto "Marcos".
Atemorizada, la joven accedió y mantuvo intercambios de fotografías y videos de contenido sexual explícito.
La trama de identidades falsas
Las intimidaciones siguieron. El acusado le habló de una supuesta amiga llamada "Romina", a quien presentó como policía. Según su relato, esta mujer les brindaba protección a ellos y a la familia de la víctima. Sin embargo, también usó esa relación para amenazarla: si no cumplía sus exigencias, "Romina" le plantaría drogas a su padrastro, quien tenía antecedentes penales.
En septiembre apareció un nuevo personaje: "Nico". El imputado aseguró que se trataba de un abogado que había colaborado para conseguir su libertad y eliminar el perfil falso de Facebook. Por esos supuestos servicios, le dijo a la joven que debían pagarle 400 mil pesos. La víctima logró reunir 150 mil pesos y se los entregó.
La exigencia final y la denuncia
El hostigamiento no cesó. La joven siguió intentando alejarse hasta que, el 12 de octubre, recibió una nueva exigencia: 4 millones de pesos a cambio de dejar de molestarla y desaparecer definitivamente de su vida.
Eso la llevó a denunciar el 17 de octubre. La investigación avanzó con la acusación del Ministerio Público por amenazas, amenazas coactivas y extorsión en concurso real.
Durante la audiencia, la jueza Vera consideró necesario mantener al imputado privado de su libertad para garantizar el proceso. Entre sus fundamentos, tuvo en cuenta que aún queda mucho material pendiente de peritaje, la expectativa de una pena severa y el alto peligro de fuga.
Además, puso especial atención en la situación de la denunciante: remarcó la necesidad de proteger a la joven de 22 años, a quien describió como una persona en condiciones de vulnerabilidad y sin redes de contención familiar y económica.
Por estos motivos, el acusado deberá permanecer bajo prisión preventiva durante los próximos tres meses, mientras continúa la investigación judicial.