Le pagaron una fortuna para que se fuera de Red Bull: la cifra que se conoció un año después
Christian Horner dirigió Red Bull durante 20 años y se fue envuelto en escándalos. Cuando le preguntaron por la indemnización, prefirió no decir nada. Ahora los balances de la compañía revelaron la cifra que lo acompañó en su salida.
Christian Horner se fue de Red Bull en medio de un escándalo mayúsculo, pero no se marchó con las manos vacías. Los balances presentados ante el registro británico Companies House revelaron que la compañía austríaca le pagó alrededor de u$s132,7 millones para cerrar su salida, una de las compensaciones más altas que se recuerden en la historia de la Fórmula 1.
El dinero quedó repartido entre dos firmas del grupo: Red Bull Technology declaró u$s88,5 millones y Red Bull Racing consignó otros u$s44,2 millones. Los documentos no mencionan a Horner por su nombre, pero él era el directivo mejor remunerado en ambas sociedades hasta que se desvinculó.
Una salida que se cocinó durante meses
El anuncio oficial llegó el 9 de julio de 2025, aunque los problemas venían de mucho antes. En febrero de 2024, una empleada de la escudería lo denunció por comportamiento inapropiado y presunto acoso sexual. Horner negó los hechos y dos investigaciones posteriores desestimaron la denuncia y la apelación que presentó la trabajadora.
La difusión de presuntos mensajes privados terminó de encender la mecha y profundizó una interna de poder que atravesó toda la estructura de Red Bull. Su vínculo con Helmut Marko, asesor histórico de la escudería, pasó por momentos tensos, y los cruces con Jos Verstappen, padre del tetracampeón Max, sumaron presión: el hombre advirtió públicamente que el equipo podía dividirse si Horner seguía al mando.
En paralelo se fue Adrian Newey, uno de los ingenieros más brillantes de la categoría, que se marchó a Aston Martin incómodo con lo que pasaba alrededor del director y con la pérdida de influencia que sentía puertas adentro.
De la gloria al cuarto puesto
Horner había llegado a Red Bull en 2005, con apenas 31 años, cuando la marca austríaca recién desembarcaba en la Fórmula 1. La apuesta rindió: en 2010 Sebastian Vettel ganó su primer título y encadenó cuatro campeonatos consecutivos, con cuatro títulos de constructores entre 2010 y 2013.
Tras unos años difíciles, Max Verstappen devolvió al equipo a la cima con cuatro mundiales al hilo entre 2021 y 2024, mientras Red Bull se quedó con los campeonatos de constructores en 2022 y 2023. En total, la gestión de Horner acumuló 124 victorias, ocho títulos de pilotos y seis de constructores.
Su personalidad también marcó época: los cruces con Toto Wolff, jefe de Mercedes, fueron moneda corriente, sobre todo en la polémica definición del campeonato de 2021. Con los años, su poder creció hasta ocupar también el cargo de CEO, una concentración que se convirtió en uno de los focos de tensión de sus últimos meses.
El rendimiento deportivo no acompañó el final: cuando se anunció su despido, Red Bull estaba cuarto en el campeonato de constructores, lejos del dominio de temporadas anteriores y por detrás de McLaren. Zak Brown, CEO de la escudería naranja y uno de sus grandes adversarios, dijo después que la Fórmula 1 sería un ambiente más saludable sin Horner y que había cruzado ciertos límites con sus acusaciones contra otros equipos.
Lo que dejó el acuerdo
Red Bull nunca explicó oficialmente por qué lo despidió. Lo cierto es que perdió el respaldo necesario para seguir y Laurent Mekies, hasta entonces responsable de Racing Bulls, ocupó su lugar. Después de dos décadas, Horner quedó afuera de la estructura que ayudó a convertir en una potencia.
La rescisión no era sencilla: tenía contrato hasta 2030 y un salario anual que rondaba los u$s13 millones. Cuando se conoció su salida, las primeras versiones hablaban de un acuerdo cercano a los u$s65 millones, aunque otras estimaciones fueron bastante más altas y ninguna lograba precisar la cifra. Horner prefirió guardar silencio cuando le preguntaron por la indemnización.
El acuerdo definitivo se anunció en septiembre de 2025, pero los detalles económicos recién salieron a la luz más de un año después. La ruptura con el hombre que comandó Red Bull durante dos décadas le terminó costando a la compañía una cifra gigantesca, que ni siquiera incluye los salarios que cobró mientras seguía trabajando para la escudería: esos ingresos figuran por separado en los balances.