Le pagaron una fortuna por ganar un juicio, pero el destino de esa plata encendió la interna
Ganó un juicio millonario para el Estado, pero la plata habría terminado en su cuenta personal. Sus compañeros estallaron cuando escucharon cómo los llamaba en un audio.
La Fiscalía de Estado de Entre Ríos atraviesa un clima de tensión que todavía no encuentra solución. En el centro de la tormenta está Pablo Giannini, fiscal de Estado Adjunto, quien desde el 20 de julio —Día del Amigo— se encuentra de licencia, en principio sin fecha de regreso. La sospecha que circula puertas adentro del organismo apunta al destino de una suma millonaria que debía repartirse entre el personal.
Todo habría comenzado con un litigio que Giannini tramitó en representación del Consejo General de Educación (CGE) en el fuero civil contra la Municipalidad de Paraná. El funcionario ganó el pleito, pero según las versiones que se difundieron, los honorarios que la Justicia liquidó habrían terminado en una cuenta bancaria personal suya en lugar de ingresar a las arcas del organismo.
Qué dice la ley sobre esos honorarios
El artículo 14° de la Ley N° 7.296 establece con precisión cómo se reparten los honorarios cuando el Estado gana un juicio. La norma indica que el 50% “se destinará a la Fiscalía de Estado, pudiendo su titular disponer de esos fondos de acuerdo a las necesidades del organismo”. El otro 50%, en tanto, “se distribuirá en la forma en que se reglamente, entre los integrantes del cuerpo de abogados de la Fiscalía de Estado”.
Ese reparto es el que habría quedado en entredicho en el expediente caratulado «Consejo General de Educación de la Provincia de Entre Ríos c/Municipalidad de Paraná y otros s/Ordinario», donde Giannini actuó como apoderado del CGE. La maniobra, que el propio funcionario defiende como legal, habría generado un fuerte malestar entre sus colegas.
El audio que encendió la mecha
Al conflicto por la plata se sumó un elemento explosivo: uno de los audios que Giannini le envió a su exesposa, Alina Pérez, y que ella viralizó en redes sociales. En esa grabación, el fiscal de Estado Adjunto se refiere a sus compañeros de Fiscalía de Estado como «esos roñosos».
Desde que el entuerto se hizo público, la hostilidad en el organismo no dio tregua. Por eso la licencia de Giannini se fue prorrogando una y otra vez: la última ampliación se extiende hasta fin de septiembre. Su silla en la Fiscalía sigue vacía y nadie sabe qué ocurrirá cuando ese permiso se termine.
Un divorcio que terminó en escándalo
El origen del conflicto personal se remonta a la boda de Giannini, el 8 de noviembre de 2025, y al posterior divorcio. En mayo último, su expareja lo denunció por violencia de género, una causa que tramita en el Juzgado de Familia N° 2, a cargo de Ana Cristina Quinteros Fagetti. La separación escaló a la categoría de escándalo público, con cruces y acusaciones que se ventilaron a través de las redes sociales. Giannini recurrió a todas las herramientas judiciales disponibles para silenciar a su exconsorte, hasta ahora sin éxito.
Mientras tanto, el funcionario conserva su lugar como virtual número 2 de la Fiscalía de Estado, el organismo que debe defender la legalidad de los actos de Gobierno y dictaminar sanciones, cesantías y exoneraciones de empleados públicos. Lo llamativo es que lo hace arrastrando una causa por violencia de género, una situación que ningún curso de Ley Micaela alcanza a explicar.