Le pidieron 72 horas para defenderse y el Senado de Paraguay le dio una respuesta que lo deja sin margen
Le pidieron 72 horas para defenderse y la respuesta del Senado lo dejó sin margen. Mientras tanto, los ahorristas del Ueno Bank siguen haciendo fila por su plata y el coloradismo ya discute quién ocupa el sillón.
ASUNCIÓN.- A las 10.43 de la mañana, el Senado de Paraguay abrió una sesión que puede terminar con Santiago Peña fuera de la presidencia en cuestión de horas. El primer punto que leyó el titular del cuerpo, el colorado cartista Basilio "Bachi" Núñez, fue el pedido de prórroga por escrito que envió el propio mandatario. Había 44 senadores sentados en sus bancas y el telón de fondo era la caída del Ueno Bank.
La respuesta a ese pedido llegó poco después y selló el rumbo: 39 legisladores rechazaron otorgarle las 72 horas y el juicio político arrancó formalmente.
"Ni un minuto más"
El primero en tomar la palabra fue Walter Kobylanski (independiente, ex Cruzada Nacional), que no dejó dudas sobre su postura. Dijo que al Presidente no hay que darle "un minuto más" y sumó un pedido que excede al Ejecutivo: que renuncien todos los ministros.
"Pido a los colegas que no prolonguemos esta agonía. Cuanto antes terminemos con esto, mejor. Lo que quiere el pueblo es una solución", reclamó.
El liberal Ever Villalba (PLRA) coincidió en el fondo pero marcó diferencias en las formas. Para él la situación tampoco puede estirarse "un minuto más", aunque subrayó que se trata de un juicio oral y público y que el acusado debe comparecer en el recinto, en persona o mediante su representante.
Desde el oficialismo, el colorado Derlis Maidana, del sector que responde a Peña, rechazó la convocatoria y propuso un cuarto intermedio para definir qué pasaba con la prórroga.
Antes del receso, los discursos coincidieron en una consigna que se repitió casi como unánime: "Ni un minuto más". Las diferencias aparecieron después, en el procedimiento. El cuarto intermedio de 30 minutos se aprobó justamente para exigir que Peña o su abogado designado se presenten en la sala a ejercer el derecho de defensa.
Los bancos, el otro frente de la crisis
A esas horas de la mañana, las plazas que habían sido escenario de los enfrentamientos entre policías, ahorristas y manifestantes estaban vacías. En Asunción la atención se repartía entre el recinto del Senado y las entidades bancarias, donde de a poco empezaron a registrarse los primeros depósitos.
Esa es la estrategia central del banco central: despejar las dudas sobre la solvencia del sistema financiero y cumplir un cronograma de devolución de parte de los depósitos a los clientes del Ueno Bank.
El mercado sigue convulsionado. No es solo por la caída de la entidad que tenía casi 3 millones de clientes, sino por los coletazos y los trámites que se multiplican en las otras sucursales. Hay ahorristas de otros bancos que, ante la desconfianza, prefieren el dinero en mano. No se ve una concurrencia masiva ni un retiro generalizado de depósitos, pero todos los usuarios del sistema están en alerta.
En radios, medios y grupos de WhatsApp ya circulan testimonios de gente que amaneció con el dinero acreditado. "A mí me apareció la plata anoche y a varios de mis conocidos también", cuenta Rubén, un profesor universitario que trabaja en Asunción. Dice que a familiares y amigos también les depositaron.
Los primeros beneficiados son los que tenían cuenta en otra entidad bancaria: a ellos el Banco Central del Paraguay les depositó primero, por la posibilidad de operar con otro banco. El grueso de los clientes del Ueno, en cambio, son usuarios con menos sofisticación financiera y muchos entraron al sistema por primera vez. Por ahora, deberán esperar.
El poder real discute la sucesión
Mientras las bancas avanzan con el juicio, en los sillones donde se mueve el poder del Partido Colorado ya se trabaja en la sucesión. Peña está fuera de su sillón de mando y lo único que falta definir es cuándo y cómo dejará la presidencia.
La línea de sucesión la fija el artículo 234 de la Constitución y funciona igual si Peña renuncia o si lo destituyen: la presidencia queda vacante y asume el vicepresidente Pedro Alliana, que completaría el mandato hasta agosto de 2028. En otras oficinas del coloradismo se debate si conviene sostener al vicepresidente o avanzar hacia escalones más abajo. El objetivo es claro: evitar que el nuevo gobierno amanezca debilitado por el escándalo. Alliana se despegó de Peña hace menos de una semana y ahí está la duda.
En Paraguay no hace falta una nueva elección ni que el Congreso designe al reemplazante. Si Peña renuncia, el Congreso primero debe aceptar formalmente esa renuncia. El jueves, Diputados rechazó por 48 a 30 iniciar un proceso contra Alliana, así que ese camino quedó despejado.
Pasillos, cocheras y una alfombra que no se usó
En los pasillos del Congreso todo es frenesí. "Ya está en el subsuelo", dice una empleada de planta permanente en referencia a Peña. El protocolo había dispuesto una alfombra roja en la entrada, pero esas escalinatas son para días de gloria. Para estos tiempos, el Presidente eligió las cocheras reservadas del edificio.
En la plaza de enfrente empezaron a llegar ahorristas indignados. "Hay pocos y está todo tranquilo", dijo un policía, mate en mano, detrás de un vidrio. Tenía razón: poca gente, y detrás de una reja.
Tras negar la prórroga, los senadores volvieron a cuarto intermedio. En teoría es el último plazo para que Peña se presente ante los legisladores y empiece su defensa. A diferencia del receso anterior, esta vez la gran mayoría se quedó en sus bancas, a la espera del Presidente.
A las 11.54 llegó al cuarto piso, donde está apostada la prensa, el presidente del Senado. "Vine a saludar a los periodistas paraguayos y a los extranjeros que han venido", dijo Núñez, rodeado por un enjambre de micrófonos. "Estamos en una crisis financiera con una repercusión amplia. Es verdad que afecta más a pequeños ahorristas, pero también hay grandes. Ya hay 800.000 clientes que están cobrando", informó.
Le llegaron unas 15 preguntas a la vez y optó por una salida rápida. "Le recordé que la Constitución hay que respetarla", dijo. Ante la consulta sobre por qué no se atendieron los informes y las advertencias sobre el banco, respondió: "Quien está hablando es quién firmó el pedido de informe". Después enfiló hacia la salida.
La tensión está en cada rincón del Senado. Afuera, de a poco llegan ahorristas indignados. Con la suerte de Peña prácticamente sellada, el poder de Paraguay discute la sucesión. Ahí está el poder de verdad.