Le rechazaron la compra en la carnicería y la gorra del cómplice la delató: terminó condenada
Los vecinos de Santa Lucía ya conocen la historia: robaron en dos autos de un consorcio y las tarjetas terminaron usadas en comercios del barrio. La Justicia avanzó sobre una de las implicadas, pero el dato que todavía falta es el que más preocupa a las víctimas.
La investigación por el robo a dos autos estacionados en un consorcio de Santa Lucía sumó un capítulo judicial: una mujer fue condenada por usar los elementos que habían sustraído de las víctimas, mientras el autor material del hecho sigue sin identificar y prófugo.
El fiscal de Delitos contra la Propiedad, Juan Manuel Gálvez, fue quien detalló cómo se armó el caso. Todo arrancó cuando un hombre violentó dos vehículos y se llevó objetos personales de los damnificados.
Qué se llevaron de los autos
Del interior de los rodados desapareció una mochila con documentación, tarjetas de crédito y débito, carnets de obra social, documentos de los hijos de las víctimas y prendas de vestir. A eso se sumaron artículos deportivos.
El 22 de agosto la pesquisa tuvo un giro. Los investigadores revisaron las cámaras de seguridad de un comercio y vieron a una mujer que intentaba pagar con las tarjetas robadas. Encima, tenía puesta una de las camperas que habían sacado de uno de los vehículos.
El forcejeo y la detención
La sospechosa quedó detenida en primera instancia por una contravención, después de forcejear con efectivos policiales. Fue a partir de ese procedimiento que los sabuesos ataron cabos y advirtieron su posible conexión con el robo denunciado.
Sin embargo, la Fiscalía no logró acreditar que hubiera participado directamente en la sustracción. Por eso la acusación se enfocó en el encubrimiento, es decir, en su conducta posterior al hecho.
La compra que no salió
Según precisó Gálvez, la mujer intentó hacer una compra importante de mercadería en una carnicería cerca de las 9 de la mañana. Para ese entonces las tarjetas de crédito ya estaban denunciadas como robadas y las operaciones fueron rechazadas.
Con la de débito, en cambio, llegó a concretar algunas compras menores antes de que la dieran de baja.
El desenlace fue una condena de seis meses de prisión de cumplimiento condicional, dictada mediante juicio abreviado. El fiscal explicó que se valoró que la mujer no tenía antecedentes penales.
El otro sospechoso, con la cara tapada
La investigación sigue abierta para dar con el hombre que entró al consorcio y violentó los vehículos. Su imagen quedó en una cámara de seguridad, aunque aparece con el rostro parcialmente cubierto por una gorra y se lo ve fuera del comercio mientras la mujer intenta pagar.
Los pesquisas sospechan que ambos podrían tener algún vínculo, pero todavía no pudieron determinar si son pareja, familiares o si los une otro tipo de relación.
Gálvez aclaró que el acuerdo abreviado no obliga a la condenada a aportar información sobre el otro sospechoso. Con el nuevo Código Procesal puede colaborar de manera voluntaria, pero sus declaraciones no pueden usarse para perjudicar a quien sigue bajo investigación.
Otro dato que complica el avance: el consorcio donde ocurrieron los robos no tiene cámaras propias. Por eso los investigadores trabajan con registros de comercios y propiedades linderas para reconstruir el recorrido del sospechoso y lograr identificarlo.