Le vaciaron el local de celulares, denunció y la advertencia de uno de los sospechosos lo dejó en la calle
Cuatro teléfonos recuperados de más de veinte, una pistola y hasta las bolitas de acero para romper vidrios: lo que encontró el allanamiento no alcanzó para que el dueño de Playcel pudiera quedarse tranquilo.
El robo en un local de celulares de Formosa no terminó con el allanamiento ni con los equipos secuestrados. Para Cristian Molina, dueño de Playcel, el golpe más duro llegó después: una advertencia de uno de los presuntos involucrados y la decisión de abandonar el establecimiento donde atendía.
Molina contó su calvario en diálogo con el programa radial “Algo Está Pasando”, que se emite por FM VLU 88.5 del Grupo de Medios TVO. Según relató, la pesquisa policial se apoyó en las cámaras de seguridad y permitió identificar a dos personas presuntamente vinculadas al hecho.
Cómo llegaron a los sospechosos
Con esos datos, la fuerza realizó un allanamiento en uno de los domicilios. Allí aparecieron cuatro de los más de veinte teléfonos sustraídos y otros elementos que habrían sido usados para cometer el delito.
“De los veinte y algo de equipos se alcanzaron a recuperar cuatro. También encontraron una pistola, un arma de fuego, el candado con el que cortaron y las bolitas de acero que utilizaron para romper los vidrios”, detalló el comerciante.
El procedimiento no trajo tranquilidad. Según Molina, uno de los detenidos recuperó la libertad pocos días después, algo que lo dejó en alerta.
La advertencia que cambió todo
Después del robo, el segundo involucrado se comunicó con él. El mensaje no era para pedir disculpas: era una advertencia sobre las consecuencias de seguir adelante con la causa.
“Se contactó conmigo y me dijo que, si seguíamos algún proceso civil o avanzábamos con la causa, iba a ser en vano porque él era una persona muy rencorosa”, manifestó Molina.
El comerciante tomó esas palabras como una amenaza y modificó su rutina para evitar represalias. La medida más drástica fue dejar el local donde atendía habitualmente.
“Ya no estamos más en el local en el que siempre estuvimos. Vamos a atender en otro lado. Son prevenciones que uno tiene que tomar”, explicó.
El temor no se limita al horario comercial: Molina admitió que la advertencia fue reciente y que teme cruzarse con estas personas fuera de su actividad.
“¿Qué hay que esperar, que la próxima vez usen el arma?”
Lo que más indignación le genera es que, pese a los elementos secuestrados, los sospechosos hayan recuperado la libertad con rapidez. Según le explicaron, al no haber lesiones a personas se trataría de delitos excarcelables.
“Yo no entiendo qué es lo que hay que esperar. ¿Hay que esperar a que la próxima vez usen el arma de fuego, a que haya alguien adentro del local o a que le toque a otro comerciante?”, cuestionó.
Molina fue más allá y aseguró que uno de los presuntos involucrados ya habría participado en otro hecho delictivo contra un comerciante del rubro de la electrónica, ocurrido aproximadamente dos años atrás.
Para el dueño de Playcel, el caso refleja la vulnerabilidad de quienes trabajan a diario para sostener un negocio: además de las pérdidas económicas, deben convivir con el miedo a nuevas agresiones.
Sin capital y sin local
El robo dejó a Playcel al borde de la desaparición. Molina explicó que prácticamente toda la mercadería fue sustraída y que recuperar cuatro teléfonos no alcanza para rearmar el stock.
A las pérdidas se sumaron los gastos para intentar mantener la actividad y los compromisos económicos habituales de cualquier comercio.
“Me quedé prácticamente sin capital. Por eso ahora no voy a tener más un local. Mi mamá también es comerciante y voy a aprovechar su espacio por el momento, porque se me complicó pagar el alquiler y afrontar todos los gastos que tuve”, explicó.
El testimonio de Molina deja a la vista una problemática que golpea a los pequeños comerciantes: tras un robo deben reorganizar su actividad, afrontar nuevas inversiones y lidiar con la incertidumbre de posibles represalias. En su caso, la salida fue dejar el local y empezar de nuevo en el espacio de su madre.