Le vaciaron la cuenta a una jubilada y encima le hicieron pagar un préstamo que nunca pidió
Parecía un simple robo de su jubilación, pero al revisar la cuenta la mujer se encontró con una sorpresa todavía peor. La plata que le sacaron y el crédito que sigue pagando, en la nota.
Laura García, de 75 años, descubrió que le habían vaciado la cuenta donde cobraba su jubilación y que además habían sacado un préstamo a su nombre. El hecho ocurrió en San Juan y la mujer lleva tres meses esperando una respuesta del banco.
Laura cobraba sus haberes a través de una cuenta del Banco San Juan. El 22 de mayo recibió su dinero y, al consultar el saldo, todo parecía en orden. Sin embargo, tres días después, el domingo 25, notó que ya no estaba.
Al revisar los movimientos, apareció una situación todavía más preocupante: alguien había gestionado un crédito a su nombre y, una vez acreditado, transfirió los fondos a otra cuenta.
Una maniobra que habría comenzado hace un año
Al día siguiente, Laura se presentó en una sucursal del banco para informar lo sucedido. Allí, según la información aportada por la familia, se verificaron distintos movimientos que no habían sido realizados por la jubilada, y así se enteró de que había sido víctima de una estafa virtual.
La revisión de la cuenta reveló que el episodio no se habría limitado a los días previos. Los movimientos irregulares se remontarían al menos a un año atrás, con operaciones realizadas de manera progresiva. Incluso se detectó un préstamo otorgado a nombre de Laura cuyas cuotas fueron debitadas de su propia cuenta. De esta manera, la jubilada habría estado pagando mediante descuentos automáticos un crédito que asegura no haber solicitado.
Entre jubilaciones, préstamos y otras operaciones, el perjuicio económico rondaría los $3 millones, aunque todavía no se pudo establecer con precisión el monto total del dinero involucrado.
El banco congeló la cuenta pero no devolvió el dinero
Como primera medida de seguridad, Banco San Juan congeló la cuenta de Laura y dio de baja todas sus credenciales de acceso, con el objetivo de evitar nuevas operaciones. Sin embargo, esa medida no estuvo acompañada por una solución económica: el bloqueo resguardó la cuenta, pero no implicó la devolución del dinero ni resolvió el perjuicio generado.
Ante la situación, Laura y su familia decidieron avanzar por dos vías. Presentaron una denuncia ante Defensa del Consumidor contra el banco y también recurrieron al Ministerio Público Fiscal, donde se investigan los movimientos realizados desde la cuenta de homebanking.
En la primera audiencia convocada por Defensa del Consumidor, la entidad bancaria no se presentó, aunque fue notificada. Posteriormente se solicitó una nueva audiencia y, según la parte denunciante, existió un principio de entendimiento. La reunión finalmente debió ser postergada por cuestiones personales y hasta ahora no tiene nueva fecha confirmada.
El trámite es relevante para la familia porque Defensa del Consumidor puede intervenir dentro de sus competencias frente al reclamo y eventualmente establecer medidas o sanciones. También existe la posibilidad de que el banco presente una propuesta para alcanzar un acuerdo.
Mientras tanto, la investigación penal busca determinar cómo se produjeron los accesos y movimientos irregulares, además de establecer quién o quiénes estuvieron detrás de las operaciones.
Para Laura, el problema va mucho más allá de una cifra. Se trata de la cuenta donde cobraba su jubilación y desde la que afrontaba sus gastos cotidianos. A tres meses de descubrir el vaciamiento, la jubilada continúa esperando una respuesta concreta, con sus accesos bancarios bloqueados como medida de seguridad, mientras el dinero sustraído y las operaciones que aparecen en su cuenta siguen siendo materia de reclamo e investigación.