Le vaciaron la jubilación a los 89 años, pero lo que sacó por la reja dejó mudo al cronista
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Le vaciaron la jubilación a los 89 años, pero lo que sacó por la reja dejó mudo al cronista

En San Martín, dos falsos empleados de la luz le vaciaron los ahorros a una jubilada de 89 años con un cuento del tío que cualquiera podría cruzarse en la puerta de su casa. Lo que la mujer hizo minutos después, frente a la cámara, no lo esperaba nadie.

Herminda tiene 89 años, vive en San Martín y días atrás sufrió uno de esos golpes que duelen doble: dos desconocidos se le metieron en la casa disfrazados de empleados de la luz y le vaciaron los ahorros de toda la jubilación. Lo que pasó después, cuando un cronista de TN se acercó a escuchar su historia, terminó con una sonrisa que nadie esperaba.

La mujer accedió a hablar frente a cámara con Sebastián Domenech. Cuando la nota parecía cerrada, Herminda se metió en su casa y volvió a salir con algo entre las manos: una bolsita con una porción de mermelada casera, una galletita y una cuchara.

“¿Esto lo hizo usted?”, alcanzó a preguntarle el periodista, sorprendido. “Yo hago de naranja, de frutilla, de todo hago”, contestó ella mientras se la pasaba a través de la reja.

Domenech bromeó con que iba a ponerle un puntaje antes de probarla. Y después le dejó una frase que quedó grabada en la cobertura: “Esto está tan dulce como usted”. El momento, según contaron desde el piso del canal, emocionó a todo el equipo.

Cómo entraron a la casa

El robo ocurrió cuando Herminda volvía de hacer las compras. Los delincuentes la interceptaron en la puerta y desplegaron una puesta en escena pensada al detalle para que nadie sospechara: una camioneta con cartelería de una empresa de electricidad, una escalera en el techo y camperas con el logo de la compañía.

Ya adentro, le explicaron que tenían que revisar una supuesta falla eléctrica. Para darle verosimilitud al cuento, hasta le preguntaron si el televisor se prendía y apagaba solo. Después empezaron a revisar las instalaciones y desarmaron un enchufe de la vivienda.

La mujer reconoció que en ningún momento desconfió y que tampoco se le ocurrió pedirle a una vecina que la acompañara. “Lo que no me di cuenta es, antes de abrirle a él, decirle a una de las chicas que me acompañara”, lamentó.

El escondite que encontraron

Mientras simulaban trabajar, los falsos operarios aprovecharon para recorrer la casa. En una de las habitaciones forzaron la cerradura de una puerta donde Herminda guarda cosas de su hijo. Ahí adentro estaba el dinero que la mujer tenía escondido. Se lo llevaron completo.

“Me llevaron toda la plata de la jubilación”, relató la jubilada. Según explicó, son sus nietos los que suelen cobrarle el haber y le van entregando una parte semana a semana. Después del robo, uno de sus hijos pasó por la casa y le dejó dinero para ayudarla a atravesar el momento.

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