Les dieron placas de Petri a 50 pibes de Itá Ibaté y lo que creció tras el lavado los dejó mudos
En Itá Ibaté, un grupo de alumnos se puso a investigar qué queda en las manos después del lavado. Cuando vieron las placas de cultivo, la reacción de los docentes de la UNNE fue inesperada: los chicos ahora quieren enseñarles a los más chicos.
Más de medio centenar de alumnos del Colegio Julia J. López de Pérez, en Itá Ibaté, se pusieron el guardapolvo de investigadores por unos días. Con placas de Petri en mano y la guía de profesionales de la Universidad Nacional del Nordeste, se metieron de lleno en un proyecto que apunta a algo tan simple y tan urgente como saber qué queda en las manos cuando uno cree que ya se las lavó bien.
La propuesta se llama «Manos que transmiten» y forma parte del programa «Ciencia UNNE va a tu escuela». La idea de fondo: que los chicos no sean solo receptores de información, sino que aprendan a preguntar, a armar hipótesis y a comprobarlas con procedimientos de laboratorio reales.
Del aula virtual a la mesada del laboratorio
El recorrido arrancó con un encuentro virtual y siguió con dos jornadas presenciales articuladas con los profesores del establecimiento. En la primera, los estudiantes tomaron muestras de sus propias manos antes y después del lavado, las sembraron en placas de Petri y esperaron. También se propusieron identificar cuáles de las superficies que se tocan todos los días podían albergar más microorganismos, y pusieron esas sospechas a prueba con cultivos.
En la segunda jornada llegó el momento de mirar los resultados. A través de las placas de cultivo vieron crecer las colonias microbianas, y con actividades de microscopía conocieron características de organismos que el ojo desnudo no puede detectar.
Uno de los momentos más llamativos fue la experiencia con tinta fluorescente y luz ultravioleta. Ese procedimiento dejó al descubierto las zonas de las manos que habitualmente quedan sin limpiar durante el lavado, y sirvió para discutir por qué es importante hacerlo de la manera correcta.
El proyecto contempla además una instancia virtual posterior, pensada para debatir e interpretar los resultados que surgieron de las jornadas presenciales.
Quiénes acompañaron
Del primer encuentro participó el equipo de la UNNE integrado por la bioquímica Carolina Martemucci y los médicos veterinarios Sofía Lizardo Falcón, Jorge Mendoza y Valeria Amable. En la segunda jornada se sumó como invitada la licenciada Emilce Ortega Maidana, enfermera especializada en epidemiología, control de infecciones e higiene de manos, que aportó su experiencia profesional.
La propuesta permitió cruzar la investigación microbiológica con las prácticas de higiene y la prevención de infecciones, e incorporó el tema de la resistencia a los antimicrobianos, una problemática sanitaria de alcance mundial.
La directora del proyecto, la doctora Valeria Amable, destacó el trabajo conjunto con los docentes y la respuesta de los chicos. «La oportunidad de llegar a estos jóvenes y encontrar no solamente una respuesta entusiasta, sino también el deseo de compartir con otros lo aprendido, nos llenó el alma», expresó.
Amable contó que la preparación de los encuentros incluyó el diseño de la secuencia didáctica, la elaboración de las placas de cultivo, la preparación de consignas y hasta la construcción de una caja oscura para evaluar la higiene de manos con tinta fluorescente y luz ultravioleta.
Y hubo un detalle que la sorprendió: el interés de los estudiantes por transmitir lo aprendido a otros integrantes de la comunidad. «Saber que ahora quieren enseñarles a los niños de la escuela primaria lo que aprendieron no solo nos sorprendió: nos llenó de orgullo y de esperanza», sostuvo.
Para resumir el alcance de la experiencia, eligió una frase: «Fuimos a compartir conocimientos y encontramos jóvenes dispuestos a multiplicarlos».
El trabajo siguió toda la semana
La propuesta contó con el acompañamiento del director del establecimiento, Gustavo Alfredo Hermosilla, y de los profesores Graciela Itatí Percara, Alfredo Daniel Lind y Aníbal José Monzón, que participaron en la planificación y articulación de las actividades.
Más allá de las jornadas con los profesionales universitarios, los chicos siguieron trabajando con sus docentes en la elaboración de hipótesis y en la práctica del lavado de manos. Una de las profesoras preparó materiales gráficos y afiches para acompañar el proceso de aprendizaje. Así, la investigación se incorporó a la rutina escolar y le dio continuidad a los contenidos que se habían abordado en los encuentros presenciales.
Lo que viene: 2027 y un laboratorio escolar
La experiencia de Itá Ibaté no termina acá. A partir de los acuerdos entre la institución educativa y la UNNE, la comunidad escolar firmó los avales para participar durante 2027 en «Antibióticos bajo la lupa: jóvenes por un futuro sin resistencia», una iniciativa de educación y extensión universitaria que se desarrolla en el marco del programa «Acción en Territorio» y que aborda la resistencia antimicrobiana desde el enfoque Una Salud.
Además, las autoridades del Colegio Julia J. López de Pérez manifestaron su intención de generar mecanismos de articulación entre la Universidad, el Ministerio de Educación de Corrientes y fundaciones para avanzar en la creación de un laboratorio escolar. Por ahora es solo un proyecto, pero apunta a tener un espacio propio donde las ciencias se aprendan con las manos en la mesada.



