Les mandaron un mensaje para no ir a trabajar: lo que había adentro de la planta lo cambió todo
Venía vaciando la planta de a poco, con camiones que nunca regresaban. Cuando el mensaje llegó al encargado, los empleados igual se presentaron: lo que les dijeron de palabra, adentro, los dejó sin respuestas.
El frigorífico El Porvenir, con sede en Apóstoles, comunicó el cese de sus operaciones y 97 trabajadores quedaron en la calle. La noticia cayó como un baldazo de agua fría entre los empleados, que se enteraron de manera informal y sin ningún despido oficial de por medio.
Carlos Monzón, delegado del personal, contó a El Territorio que la novedad llegó "por un mensaje". Según relató, la firma les puso sobre la mesa una propuesta que rechazaron de plano: abonar apenas la mitad de la indemnización, repartida en tres cuotas.
Un vaciamiento que se veía venir
Adrián Okraine, otro de los operarios, dialogó con el programa Acá te lo Contamos de Radioactiva 100.7 y describió una secuencia que, a su entender, anticipaba el final. La empresa fue retirando camiones y maquinaria con distintas excusas. "Primero arrancaron diciendo que llevaban algunos camiones para arreglarlos a Posadas, pero no volvían más", recordó.
El golpe de gracia llegó la semana pasada, cuando el encargado de la planta recibió un mensaje en el que se les avisaba que no se presentaran al día siguiente. "A nosotros formalmente no nos comunicaron de ningún cierre", sostuvo Okraine.
Pese a la falta de notificación oficial, los trabajadores igual se acercaron a la planta. Allí les confirmaron la peor noticia, pero solo de palabra. "Nos dijeron de palabra así no más, pero no oficialmente, de que todo se cierra. Hay una gran incertidumbre, no sabemos qué va a pasar, qué va a ser de nosotros", expresó.
Sueldos descontados y aportes que no llegaban
La situación económica del frigorífico ya venía complicada desde hacía tiempo. Monzón denunció que desde hace dos años la empresa no pagaba los aportes ni la obra social, aunque a los empleados sí les descontaban esos montos de sus haberes.
Okraine agregó que, a pesar de la caída de la demanda, la faena continuaba, aunque el stock de hacienda mermaba. Incluso, según rememoró, se habían hecho anuncios sobre seguir trabajando como un servicio gratuito para todos los que tenían carnicería.
El cierre no afecta solo a Apóstoles. La mayoría de los operarios vive en esa localidad, pero hay compañeros que viajan desde Azara, Concepción de la Sierra y San José. Para todos ellos, el futuro laboral es hoy una incógnita.
Con información de El Territorio.